· Vamos a la iglesia porque tenemos amigos allí.  En la iglesia conocemos a personas quienes genuinamente tienen cariño para nosotros y nosotros para ellos.  Ellos llegan a ser una "familia extendida", una comunidad de amor.  El gozo de estar juntos satisface los deseos profundos de amistades saludables con otras personas.  En los tiempos más duros y en nuestros momentos más elevados la vida es mejor por razón de estas amistades.

· Vamos a la iglesia para dejar de pensar en nosotros, dejar el egoísmo a favor del servicio, experimentar el bien en vez del mal y conocer a Dios.

· Vamos a la iglesia para adorar a Dios juntos.  Algo especial sucede en una congregación que no puede ocurrir cuando uno está solo. 

· Vamos a la iglesia para desarrollar nuestras áreas fuertes y buscar ayuda en nuestros puntos débiles.  Usamos nuestros dones y habilidades para edificar a otros y de recibir ayuda de ellos donde la necesitamos más. 

· Vamos a la iglesia para recibir una visión de cómo hacer una diferencia significativa en el mundo.  Hallamos inspiración para hacer de nuestras vidas diarias una ayuda a otros en la casa, en el trabajo, en la escuela y la recreación.  En la iglesia organizamos grupos de personas que tienen compasión de los afligidos, los solitarios, los atormentados y sin ayuda, los confundidos y quebrantados. 

· Vamos a la iglesia para realizar juntos lo que ninguno de nosotros hubiéramos hecho solos.  Nosotros nos estimulamos unos a otros a amar y hacer buenas obras. 

· Vamos a la iglesia para escuchar, aprender y obedecer la Palabra de Dios.  A través de la Biblia Dios ha revelado su plan por todas las edades y ha dado guía para nuestras vidas. 

· Vamos a la iglesia para  descubrir y desarrollar una relación personal con el Señor Jesucristo.  Crecemos en el conocimiento de Dios, aún más cerca que nuestro amigo más íntimo.  Es una pasión de vida que nos impulsa a ser mejores, aún en tiempos de sufrimiento, la presencia personal de Cristo nos sostiene y nos hace sonreír a través de nuestras lágrimas.  Hay más, esta relación significativa con Dios dura por toda la eternidad.

iglesia

Preocupémonos los unos por los otros,

a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos,

como acostumbran hacerlo algunos,

sino animémonos unos a otros,

y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca. 


Hebreos 10:24-25 (NVI)

fuente: http://www.institutoalma.org/Literatura/dan_bienvenida.htm   (Resumen)

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