Texto inicial
Mateo 9:10-13 Jesús estaba comiendo en la casa de Mateo y allí llegaron muchos cobradores de impuestos y pecadores. Todos comieron con Jesús y sus seguidores.  (11)  Cuando los fariseos vieron esto, empezaron a preguntar a los seguidores de Jesús: -¿Cómo es que su maestro está comiendo con los cobradores de impuestos y pecadores?  (12)  Jesús los oyó y les dijo: -Los sanos no necesitan médico, los enfermos sí.  (13)  Así que vayan y averigüen lo que significan estas palabras: ‘Yo no quiero sacrificios, sino que ustedes tengan compasión’. Pues yo no he venido a invitar a los buenos a que me sigan, sino a los pecadores.
Hoy por hoy es necesario restaurar el papel del hogar que vemos en el ministerio de Jesús y en la expansión de la iglesia primitiva. “Uno de los métodos más importantes para diseminar el evangelio en la antigüedad fue por medio
del uso de los hogares.”
El hogar en el Nuevo Testamento era el centro de la actividad espiritual. Incluso
revela que el hogar era un remanso para la oración, la sanidad, la enseñanza Bíblica, el partimiento del pan, la hospitalidad, el ministerio a los enfermos y las relaciones genuinas y felices. En resumen, era un lugar para mostrar el auténtico ministerio de nuestro Señor Jesucristo.
Es claro, a partir de la Escritura, que el hogar fue diseñado por Dios para ser un lugar de ministerio, alimentado por la compasión de Cristo por las personas quebrantadas y perdidas. En los Evangelios vemos constantemente a Jesús ministrando en los hogares. En una ocasión en particular el hambre por el ministerio de Jesús en un hogar fue tan buscado que algunos hombres arrancaron el techo de la casa para bajar a un amigo suyo para que pudiera estar cerca de Jesús. Jesús tuvo compasión de él y le sanó allí mismo.
Si comparamos esto con el ministerio en la iglesia del siglo XXI. En su mayoría el
“ministerio” ha sido llevado al templo. Presumiendo una serie de pastores y equipos ministeriales (y también algunos fieles también) es que algo no es “ministerio” a menos que se lleve a cabo dentro del edificio de la iglesia. Esto obliga a las personas a salir de sus hogares y dirigirse hacia los templos, esto crea en pensamiento del miembro promedio de la iglesia que El ministerio esta en la iglesia y no en la casa (hogar) y en todo lugar.
Esta visión del ministerio no es Bíblica. Se presentan a continuación algunos relatos del Nuevo Testamento donde se usan las palabras “casa” u “hogar.” Cada uno de ellos nos provee un sentido del lugar vital de ministerio que Dios le ha dado al hogar.
Haciendo evangelio en el hogar: relaciones de alabanza a Dios,
amor y compañerismo.
Hechos 2:46-47 Se reunían diariamente en el área del templo y en las casas participaban de la Cena del Señor. Comían juntos con sencillez y alegría,  (47)  alababan a Dios y todo el pueblo los estimaba mucho. Cada día el Señor añadía a la iglesia los que iban siendo salvos.
Principio: Los creyentes estaban experimentando tiempos felices juntos en sus hogares con relaciones genuinas, honestas y abiertas enfocadas en Dios, y el resultado era salvación para los perdidos. (Oración familiar, devocional familiar,
compartir todas las actividades del hogar en familia es una acto de adoración a
Dios)
Amor por los incrédulos en sus hogares.
Observemos el texto introductorio de Mateo 9:10-13. Podemos desprender algunos principios aplicables a nuestra época:
Visitar la casa de un no creyente brinda la oportunidad de demostrar el amor de Dios. No hay necesidad de aplicar una rigidez fría. (estamos en el mundo pero no somos del mundo, nuestros hijos e hijas deben aprender a respetar y valorar a todas la personas por igual sin hacer excepción de estas.
Desarrollando en nuestros hijos e hijas la fe a través de la oración, Sanidad en el Hogar.
Mateo 8:14-15 Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, vio que la suegra de Pedro estaba en cama y tenía fiebre alta.  (15)  Jesús tocó su mano y la fiebre la dejó.
Entonces ella se levantó y empezó a atenderlos.
Principio 1: Familia que ora unida se mantiene unida; podemos desarrollar la fe de nuestros hijos e hijas mostrándoles nuestra fe en el Señor. Las palabras son buenas pero el ejemplo es arrollador.
Principio 2: Orando por las personas que necesitan sanidad en los hogares de su vecindario: podemos enseñar a nuestros hijos e hijas a orar por los demás.
Principio 3: Traer a los no creyentes  a nuestros hogar para que se relacionen con los creyentes, los expone a la misericordia de Dios. Debemos hacer un esfuerzo por promover este tipo de encuentros en nuestras casas.
El hogar es un gran sitio para la enseñanza de la Palabra de Dios.
Hechos 5:41-42 Los apóstoles se fueron de la reunión, contentos de tener el honor de sufrir por causa del nombre de Jesús.  (42)  Diariamente en el área del templo y en todas las casas, los apóstoles continuaban enseñando y anunciando las buenas noticias de que Jesús es el Cristo.
Principio: El hogar es un gran sitio para la enseñanza de la Palabra de Dios a la familia, los amigos y los vecinos. Sería importante considerar en abrir en nuestras  casas una célula de crecimiento, casa de oración  o pequeña comunidad de fe.
La oración en el hogar abre la familia a la salvación de Jesucristo.
Anime a los no creyentes a orar en sus hogares.
La mala enseñanza que se introduce en una casa puede arruinar la relación familiar.
Tito1:11 Ellos están destruyendo familias enteras enseñando lo que no deben para conseguir dinero mal habido. ¡Hay que taparle la boca a esa gente!
Principio: La enseñanza y las prácticas que se introduce en un hogar pueden arruinar las relaciones armoniosas de la familia; no olvidemos que elementos como la televisión y el internet traen una multitud de falsos maestros a nuestros hogares. Debemos ser conscientes de la errada enseñanza que los medios de comunicación pueden introducir en el hogar, es necesario tomar acciones para filtrar los mensajes que llegan a través de estos u otros medios.
Enseñando a nuestro hijos e hijas a discernir prioridades.
1 Corintios 10:27 Si alguien que no cree en Cristo los invita a comer y ustedes deciden ir, coman de todo lo que les den, sin preguntar si se debe comer o no.
Principio: compartir con los no creyentes en sus hogares debiese darles un sentido de la hermosa gracia de Dios. El testimonio de tu familia puede transformar las vidas de tus familiares, amigos y vecinos.
Una agenda familiar dirigida por El Señor.
Salmos 127:1-2 Si el Señor no construye la casa, los constructores pierden su tiempo. Si el Señor no vigila la ciudad, los guardias pierden su tiempo.  (2)  Pierden el tiempo ustedes, que se levantan temprano y se acuestan tarde para comer un pan conseguido con sufrimiento porque Dios da a quien ama, aun mientras duerme.
Principio: A menos que usted trabaje con Él para desarrollar su hogar, esta será una labor en vano. El Señor debe ser la fuente de todo lo que suceda en el hogar. Así también, el demasiado trabajo y afanes  puede alejarnos de la tarea de construir una relación más estrecha entre nosotros, nuestras familias con nuestro Dios.
Enseñando a nuestros hijos e hijas la hospitalidad y la generosidad.
Romanos 12:13 Cuiden a los necesitados que hay en el pueblo de Dios. Busquen y reciban en su casa a los que necesitan ayuda.
La iglesia primitiva se fundamentó principalmente en los hogares; el hogar fue la cuna de la iglesia; en contraste con el modelo actual, restando importancia y fragmentando el rol de los padres y madres de familia en el hogar.
Las Escrituras nos enseñan cláramente que el hogar es la instancia más idónea para la práctica de la fe cristiana. Así como es además, el fundamento de los principios de convivencia social.

 
Referencias:
Biblia PDT, versión electrónica

Restaurando el hogar para el equipamiento y el evangelismo
Por Scott Brown, Publicadoel 07 de Junio, 2004
www.contra-mundum.org/castellano/brown/Rest_HogEq.pdf
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