LOS CUATRO GRADOS DEL AMOR

LuisRo

Texto Bíblico: 1 Juan 4:7-21dia

(7) Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. (8) El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. (9) En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. (10) En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. (11) Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. (12) Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.

(13) En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. (14) Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. (15) Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. (16) Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. (17) En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. (18) En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. (19) Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. (20) Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? (21) Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

1. Por qué Dios debe ser amado

Ø Dios El mismo, por que El es Dios.

Ø Nadie podría amarse más justamente que a Dios.

Ø Dios merece nuestro amor.

Ø Ganamos absolutamente todo al amarlo.

2. Por qué Dios tiene derecho a nuestro amor: "Porque él nos amó primero".

Dios no tiene necesidad de nuestras posesiones te­rrenales. El amor verdadero es precisamente éste: no busca su propio interés.

3. ¿Cuánto nos ama Dios? Dios amó de tal manera al mundo que dio a su único Hijo, él dio su vida por nosotros. Juan 3:16

4. EL PRIMER GRADO DEL AMOR: El amor al yo por el yo

El amor es un sentimiento humano natural; viene de Dios: Amarás al Señor tu Dios (Mateo. 22:37). Pero la naturaleza humana es débil y se siente obligada a amarse y servirse primero a sí misma. En el mundo la gente se ama a sí misma por lo que es. Esto está plantado dentro de nosotros porque ¿quién aborreció jamás a su propio yo?

Pero si este amor a nosotros mismos se vuelve muy abundante, sobrepasará sus límites naturales por el amor excesivo al placer. La gente puede convertirse fácilmente en esclavo del enemigo del alma: la concupiscencia. Este amor al yo es mantenido a raya por el mandamiento de amar a nuestro prójimo. Si no podemos amar a nuestro prójimo a causa de nuestro amor al yo, entonces debemos contener nuestras concupiscencias y dar para las necesidades de nuestro prójimo. Cuando tomemos de nosotros mismos y lo demos a nuestros vecinos, entonces nuestro amor por nosotros será suavizado.

Pero, ¿qué harás cuando tus propias necesidades no sean satisfechas? ¿Recurrirás a Dios para satisfacer tus necesidades? (Mateo 6:33) Dios promete que a los que buscan primero el reino de Dios y su justicia, todas las cosas les serán añadidas. Dios promete que a los que se restringen a sí mismos y dan a su prójimo, les dará todo lo necesario. Buscar primero el reino significa preferir llevar la carga de la modestia y refrenarse antes que permitir que el pecado reine en nuestro cuerpo mortal.

Para amar a nuestro prójimo debemos ver que Dios es la causa de nuestro amor. ¿Cómo podemos tener un amor puro por nuestro vecino si no lo amamos en Dios? Y no puedes amar a tu prójimo a menos que ames a Dios. Dios debe ser amado primero para que podamos amar a nuestro vecino en Dios.

5. EL SEGUNDO GRADO DEL AMOR:
El amor a Dios por lo que Dios es.

Dios que hace todo lo que es bueno, se hace amar por lo que él es. Lo hace de la siguiente manera: primero. Dios nos bendice con su protección. Cuando vivimos libres de preocupaciones estamos contentos, pero en nuestro orgullo concluimos que somos responsables de nuestra seguridad; Entonces, cuando sufrimos alguna calamidad, cae alguna tormenta en nuestra vida, nos volvemos a Dios y pedimos su ayuda, invocándolo en tiempos de dificultad. Así es como nosotros, quienes sólo nos amamos primero a nosotros mismos, empezamos a amar a Dios. Comenzaremos a amar a Dios aun cuando sea para nuestro propio beneficio. Amamos a Dios porque hemos aprendido que podemos hacer todas las cosas a través de él, y sin él no podemos hacer nada.

6. EL TERCER GRADO DEL AMOR:
El amor a Dios por causa de Dios

En el primer grado del amor nos amamos a nosotros mismos por lo que somos.

En el segundo grado del amor amamos Dios para nuestro propio beneficio, principalmente porque nos ha provisto y rescatado.

Pero si las pruebas y las tribulaciones continúan sobreviniéndonos, Dios nos salvará siempre; de modo que aun si nuestros corazones estuvieran hechos de piedra, empezarán a ser ablandados por la gracia del Libertador. Es así que comenzamos a amar a Dios ya no solamente para nuestro propio beneficio, sino por lo que él es.

Para llegar a esto debemos ir continuamente a Dios con nuestras necesidades y orar. En esas oraciones saboreamos la gracia de Dios; y al probarla, frecuentemente, se nos demuestra cuan dulce es el Señor. Así sucede que una vez que se ha sabo­reado la dulzura de Dios, ésta nos atrae al puro amor de Dios más de lo que nuestras necesidades nos obligarían a amarlo. Por esto empezamos a decir: "Nosotros amamos a Dios, no por nuestra necesidad, porque hemos saboreado y sabemos lo dulce que es el Señor".

Cuando empezamos a sentir esto, no será difícil cumplir el segundo mandamiento: amar a nuestro prójimo. Porque los que en verdad aman a Dios de esta manera también aman las cosas de Dios. Y asimismo es más fácil obedecer todos los mandamientos de Dios. Comenzamos a amar los mandamientos de Dios y a abrazarlos.

Este amor es puro porque es desinteresado (es decir, no se ofrece para obtener algo). Es puro porque no es meramente de palabra que empezamos a servir, sino por nuestras acciones. Amamos porque somos amados. Cuidamos de los demás porque Jesús cuida de nosotros.

Hemos obtenido este grado cuando podemos decir: ‘Alaba al Señor porque él es bueno, no porque es bueno sólo conmigo, sino porque él es bueno". Así nosotros amamos a Dios en verdad por lo que él es y no por lo que conseguimos de él. El tercer grado del amor es el amor por el que Dios es amado por su mismo ser.

7. EL CUARTO GRADO DEL AMOR:

El amor al yo por causa de Dios

Benditos los que experimentan el cuarto grado del amor en el que nos amamos por causa de Dios. Estas experiencias son raras y sólo vienen por un momento. Por así decir, nos perdemos como si no existiéramos, completamente inconscientes y vacíos de nosotros mismos.

Son “pequeños” momentos en que experimentáramos este tipo de amor, conoceremos entonces el dolor de tener que regresar a este mundo y sus obligaciones cuando se nos hace retornar del estado de contemplación. Al volver en nosotros sentiremos como si estuviéramos sufriendo cuando volvemos al estado mortal al que fuimos llamados a vivir.

Durante esos momentos nuestro pensamiento y voluntad estarán en perfecta armonía con Dios. La oración: "Sea hecha tu voluntad" será nuestra oración y nuestro deleite. Así como una pequeña gota de agua mezclada con mucho vino parece perder por completo su identidad cuando toma el sabor y color del vino. Así ocurre con aquellos que se desvane­cen y son transfundidos por completo en la voluntad de Dios.

Este perfecto amor de Dios, con el corazón, con el alma, con la mente y con la fuerza, ocurrirá cuando ya no seamos más obligados a pensar en nosotros mismos ni atendamos a las necesidades inmediatas del cuerpo. Sólo entonces el alma podrá asistir completamente a Dios. Por esta razón en el cuerpo presente que habitamos esto es difícil de preservar. Pero Dios tiene el poder de conceder tal experiencia a quien él quiere, y ésta no se logra por nuestros propios esfuerzos.

8. Entrando al primero, segundo y tercer grados del amor

¿Cuáles son los cuatro grados del amor? Primero, nos amamos a nosotros mismos por lo que somos; ya que no somos espirituales y estamos en la carne no podemos interesarnos en algo que no esté relacionado con nosotros. Cuando empezamos a ver que no podemos subsistir por nosotros mismos, empezamos a buscar Dios para nuestro beneficio. Éste es el segundo grado del amor; amamos a Dios, pero sólo por interés. Pero si empezamos a adorar y venir a Dios una y otra vez, por la meditación, la lectura, la oración y la obediencia, poco a poco Dios se nos manifiesta a través de la experiencia. Entramos en una dulce familiaridad con Dios; y al saborear cuan dulce es el Señor pasamos al tercer grado del amor en el que ahora amamos a Dios, no sólo buscando lo nuestro, sino por lo que él es. Debe notarse que en este tercer grado estaremos aún por largo tiempo.

9. ¿Podemos lograr el cuarto grado del amor?

No estoy muy seguro de que el cuarto grado del amor, en el que nos amamos sólo por causa de Dios, pueda lograrse perfectamente en esta vida. Pero cuando suceda, experimentaremos el gozo del Señor y nos olvidaremos de nosotros de una manera maravillosa. En esos momentos seremos de una mente y un espíritu con Dios; Sin embargo, no sabemos si en esta vida podemos lograr este grado. Vivimos en un mundo de dolor y lágrimas. Que nos limita a tener espacio y tiempo para contemplar y fundirnos en plenitud en la voluntad de nuestro Señor.

PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN

1. ¿Cuál de las cuatro fases del amor ha experimentado en su vida espiritual?

2. ¿Cuáles son los factores que nos motivan a pasar de la fase 1 a la 2? ¿De la fase 2 a la 3? ¿De la fase 3 a la 4?

3. En su opinión, ¿cuál es la fase más común del amor? ¿Por qué?

4. El autor de 1 Juan proclama que nosotros podemos amar porque Dios nos amó primero. ¿Cómo es que el amor que Dios tiene por usted le permite amar a Dios? ¿Amarse a usted mismo? ¿Amar a los demás?

5. ¿Ha sido bendecido alguna vez con uno de estos momentos especiales? Descríbalo. ¿Por qué éstos momentos son sólo "temporales"?

No te maravilles de que te dije: 

Os es necesario nacer de nuevo.
(Juan 3:7)

DIOS TE BENDIGA

Referencia: Devocionales Clásicos. Richard J. Foster y J. B. Smith; trad. español, Mundo Hispano

Publicado el 15 noviembre, 2008 en Reflexiones. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Te felicito, tremenda reflexion.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: