Tiempos de Silencio

playa_del_silencio

Todo cristiano verdadero necesita en su vida diaria de un "tiempo en silencio", cuando el silencio lo abarca todo, cuando la actividad del día ha terminado, es cuando el corazón, en el silencio sagrado, deberá comunicarse con Dios. Una de las mayores necesidades en la vida cristiana en estos días es el tiempo devocional. Nuestra época no se caracteriza por la oración sino por el trabajo. La tendencia es a la acción y no a la adoración, queremos estar afanados y cargados en muchas cosas en vez de buscar la comunión con nuestro Salvador sentados a sus pies. El mensaje clave para nuestra vida cristiana es la consagración, que debe entenderse como la dedicación al servicio activo. De todas partes se nos motiva a trabajar. Nuestro afán es agitado por cada evento que nos motiva a hacer cosas, recibimos muchas llamadas a diario para entrar en actividad.

La verdadera vida religiosa es una devoción que da la alimentación y la fuerza para el servicio. El crecimiento espiritual se encuentra en dedicar espacio al tiempo devocional. Se cuenta en leyendas monástica de Santa Francesca, que era incansable en su vida devocional; sin embargo, si durante sus oraciones era llamada para realizar alguna tarea doméstica, cerraba su libro alegremente, diciendo que una esposa y una madre, deben dejar a Dios en el altar cuando se les solicite para hacer lo doméstico; Sin embargo, también es cierto en otro sentido. Que para que haya un árbol fuerte, vigoroso y sano, que sea capaz de llevar mucho fruto, capaz de soportar la tormenta, el calor, el frío, tiene que haber una raíz bien plantada y nutrida. Para tener una vida cristiana próspera, noble, perdurable en la presencia del mundo, segura en la tentación, firme en las pruebas, llena de buenos frutos, y hojas perennes e inmarcesibles, primero debe haber una estrecha relación con Dios en lo íntimo. Tenemos que recibir de Dios antes de que podamos dar a otros, porque nada tenemos en nosotros mismos que podamos dar para alimentar al hambriento y al sediento. No somos más que vasijas vacías en el mejor de los casos, y debemos esperar para ser llenados antes de que tengamos algo que llevar a quienes lo necesitan. Tenemos que escuchar junto a las puertas del cielo antes que podamos salir a cantar las canciones celestiales en los oídos de los hombres que están fatigados y adoloridos. Nuestros labios deben ser tocados con las brazas del altar de Dios antes que podamos ser mensajeros de Dios a los hombres. Debemos reposar mucho en el seno de Jesucristo antes que nuestra pobre vida terrena pueda llenarse con el Espíritu de Cristo, y brillar con la belleza transfigurada de su vida bienaventurada. Nunca la vida devocional desplazará al deber, sino que a menudo trae nuevas responsabilidades a nuestras manos, y nos sitúa en posición para entrar en actividad.

J. R. Miller, Silent Times, 1886.

Extracto capítulo 1

http://silent-times.jr-miller.com/1-silent-times.html

Trad.: LuisRo
foto: http://www.ison21.es/wp-content/uploads/2008/05/playa_del_silencio.jpg

Publicado el 6 febrero, 2009 en Reflexiones. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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