El Mínimum Vital (1929)

Sección II

Por: Alberto Masferrer

Definido concretamente, Mínimum Vital significa LA SATISFACCIÓN CONSTANTE Y SEGURA DE NUESTRAS NECESIDADES PRIMORDIALES.

Necesidades primordiales son aquellas que —si no se satisfacen, acarrean la degeneración, la ruina, la muerte del individuo. La salud, la alegría, la capacidad de trabajar, la voluntad de hacer lo bueno, el espíritu de abnegación, la fuerza, en fin, en todas sus manifestaciones, están vinculadas a la satisfacción constante, segura, íntegra, de tales necesidades.

Si no se satisfacen, sobreviene la debilidad, la apatía, la enfermedad, el abandono, la tristeza, el ¡pesimismo, la pereza, la propensión a todos los vicios. Hombres que no se alimentan bien, que no se abrigan bien, que no descansan bien, que no se guarecen bien, no sirven ni para trabajadores ni para ciudadanos; ni para defender a su patria, ni para sostener a su familia.

Así, la satisfacción plena de nuestras necesidades primordiales, es la base y la condición perenne de la vida y de la salud. Asegurarla "para todos", no puede ser el interés restringido de una casta, de una clase social, de un grupo de privilegiados, sino el interés supremo de la Nación entera, puesto que ella extrae todas sus eficiencias de la salud, de la fuerza, del equilibrio, de la alegría y del valor de todos sus hijos.

¿Cuáles son, reducidas al mínimum, esas necesidades primordiales, vitales, supremas, sin cuya satisfacción no hay más que debilidad, degeneración y aniquilamiento?

Tal como las comprendemos nosotros, son éstas:

  1. Trabajo higiénico, perenne, honesto, y remunerado en justicia;
  1. Alimentación suficiente, variada, nutritiva y saludable;
  1. Habitación amplia, seca, soleada y aireada;
  1. Agua buena y bastante;
  1. Vestido limpio, correcto, y buen abrigo;
  1. Asistencia médica y sanitaria;
  1. Justicia pronta, fácil, e igualmente accesible a todos;
  1. Educación primaria y completamente eficaz, que forme hombres cordiales, trabajadores expertos, y jefes de familia conscientes;
  1. Descanso y recreo suficientes y adecuados para restaurar las fuerzas del cuerpo y del ánimo.

¿Es posible facilitar y aun asegurar a todos los habitantes de la nación este mínimum de vida, sin el cual toda existencia es un fracaso, toda criatura humana degenera y se bestializa? Sin duda que lo es, puesto que se realiza constantemente en la familia. Toda familia normalmente constituida atiende, en primer término, a obtener y mantener para cada uno de sus miembros el Mínimum Vital: a que todos ellos se alimenten, trabajen, se vistan, habiten en buenas condiciones, adquieran una instrucción elemental, y se desarrollen en todo siguiendo una norma de equidad y de justicia. Y si la familia, que está subordinada enteramente al medio social que la rodea; que lucha contra obstáculos innumerables; que a veces carece de los más necesarios elementos, realiza, en más o en menos, la satisfacción de las necesidades primordiales de todos los suyos, ¿cómo no ha de poder realizarlo la Nación, que es libre, que es dueña de todas sus riquezas, arbitro de su legislación e instituciones, que puede regular su trabajo y sus gastos, imprimir nueva dirección a las costumbres y a las ideas, influir sobre los sentimientos, e intentar una y otra vez los ensayos que considere conducentes a una vida más cordial y más justa?

Sin duda, la Nación es en esto extraordinariamente poderosa; sus fuerzas sobrepasan a las dificultades de una empresa cuya necesidad y justicia palpita en la conciencia de todos, y para cuyo éxito la Naturaleza ha previsto en ancha esfera, dotando a los hombres de todos los elementos indispensables al trabajo y a la producción.

Si hasta ahora las naciones no han realizado esta cosa sencilla y justa del Mínimum Vital, es, simplemente, porque no han pensado en ello; porque en la escala de sus actividades le han señalado el último lugar, en vez de asignarle el primero; porque no han visto con amor esa realización primaria de la justicia, y es claro que no se alcanza lo que no se anhela. Pero desde el preciso momento en que la Nación cambie de conceptos; en que piense y sienta que su deber elemental y fundamental, su finalidad primordial y predominante es procurar la satisfacción de las necesidades vitales de todos sus hijos, desde ese instante comenzará a parecer factible, sencillo, lo que antes parecía utópico y en demasía complicado.

Este cambio de conceptos es el paso decisivo, ineludible, para la transformación que proclamamos: esta fe nueva de la colectividad, es la semilla de que ha de brotar el árbol de la vida nueva; y si no se verifica la sustitución del antiguo credo social por otro más justo y más sabio, está claro que la Nación continuará girando sobre sus goznes oxidados, camino de su ruina como nación y como raza.

Por esto, a la cabeza de los principios que forman la filosofía de la Doctrina Vitalista, figuran estas afirmaciones fundamentales:

  1. Que el Estado, la Provincia y la Comuna, tienen como finalidad y obligación primarias, trabajar ante todo y sobre todo para que las Necesidades Vitales sean procuradas igualmente a todos los habitantes del país.
  1. Que cualquiera otra forma de actividad es secundaria, y que es ilícita si se ejerce con daño o postergación de la primera.
  1. Que el ideal constante y supremo del Estado, de la Provincia y de la Comuna ha de ser acercarse lo más posible a la gratuidad completa de la alimentación, del vestido, de la habitación y del agua.
  1. Que la Asistencia Médica, la Justicia y la Educación, han de ser siempre gratuitas y accesibles, puesto que la salud, la justicia y la educación, constituyen los tres mayores intereses de la raza.
  1. Que el trabajo es la condición indispensable de la salud individual y colectiva, en su triple aspecto de salud corporal, moral y mental, entendida la salud como llave del bienestar, de la concordia y del progreso; y que, por consiguiente, la aspiración y el deber más altos son para cada uno, vivir de un trabajo honesto, lícito y benéfico para la comunidad.
  1. Que no es trabajo lícito ninguna forma de actividad que directa y manifiestamente cause la ruina del individuo, de la familia o de la raza.

Fuente: Masferrer, Alberto. Ensayos. El Mínimum Vital, Biblioteca Básica de Literatura Salvadoreña 2. pags. 64-67.

Publicado el 10 junio, 2009 en Libros. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. ZOYLA GUTIERREZ

    Q EL MINIMUM VITAL ES UN ENSAYO D MUCHO MERITO

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