La batalla por la intimidad

Por Patricia King  

En nuestra vida cristiana entramos en muchas batallas, pero creo que la más importante es la batalla por la intimidad con el Señor. Una vida que da fruto en el Reino fluye de esta intimidad, y el carácter y la naturaleza de Jesucristo se forman en nosotros a través de nuestra intimidad con Él. Por eso no nos ha de extrañar que esta faceta sea tan frecuentemente atacada con distracciones, inseguridades y desengaños.

¿SE HA SENTIDO DESILUSIONADO Y DECEPCIONADO?

¿Cuántas veces ha clamado, estimado lector, por una relación más profunda con el Señor, hallando solamente vacío y silencio? ¿Cuántas veces ha intentado buscar Su rostro de todo corazón, y  ha sufrido distracciones que venían de todas partes? ¿Cuantas veces ha dejado su tiempo devocional sintiéndose decepcionado y con esperanzas postergadas? Amigo mío, así se describe la batalla por la intimidad. El enemigo intentará apartarnos de la postura más importante en nuestras vidas con el Señor: la de morar y tener intimidad con Él.

Hace poco, tuve una conversación con una amiga que acababa de regresar de Mozambique, donde pasó tiempo con Heidi Baker. Heidi le dijo: "No tienes ni idea de lo que he luchado para mantener la intimidad y resistir las distracciones". La intimidad, este es el campo de batalla. Más que nada en el mundo, esto es lo que el enemigo desea robar. Si puede arrebatarnos nuestra intimidad con el Señor, lo obtendrá todo. La intimidad es el factor más importante en nuestra experiencia cristiana, y cuando entendemos la importancia de una cosa, estamos dispuestos a luchar por ella.  

POR FE

¿Qué aspecto tiene la intimidad? ¿Cómo se siente? Hace unos años, me sentía desesperada por conectarme íntimamente con el Señor. Aparté un mes para buscar Su rostro… ¡y lo hice! Los primeros diez días fueron muy duros. Imploré al Señor con profundo anhelo de intimidad. Tenía tanto deseo de conectar con Él, que le clamaba hora por hora. Me había sentido muy distante y distraída, y esa era mi oportunidad de realmente conectarme. A pesar de clamar a cada hora, confesar todo pecado que pudiera estorbar, hacer guerra espiritual, ayunar y quedarme en vela muchas noches, no podía sentir la presencia del Señor, y definitivamente no sentía intimidad con Él. Me sentía decepcionada. Jamás había estado tan desesperada y aún tan vacía, mis anhelos tan carentes de respuesta. Estaba yo de rodillas, con lágrimas en los ojos y golpeando el suelo, llorando desesperadamente: "¡Señor! ¿Dónde estás?" Tras diez días de buscarle fielmente, por fin le oí hablar a mi corazón. Su voz tranquila y callada me dijo: "Estoy aquí. He estado aquí todo el tiempo. ¿Por qué dudaste?"

Entonces me di cuenta de que había estado en una "actitud de espera ansiosa", en lugar de una "actitud creyente". Estaba esperando tener intimidad, pero no estaba creyendo poder alcanzarla. Estaba anhelando Su presencia, y tanto quería que Él se acercara a mí, que no había notado que ya estaba ahí. En aquel momento, Hebreos 11:6 quedó resaltado en mi corazón: "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan".

Yo tuve que CREER que Él estaba ahí mismo, y que estaba cumpliendo el deseo de mi corazón. La fe no es igual que la esperanza. La esperanza es una expectativa, pero la fe es la certeza de lo que se espera. Es la convicción de lo que no vemos (ver Hebreos 11:1).  

NO PUEDES TENER MÁS INTIMIDAD DE LA QUE TIENES AHORA MISMO

A lo largo de los meses siguientes me enseñó más acerca de la fe que se requiere para caminar en intimidad. Recuerdo que una vez clamé en adoración: "¡Oh, Señor, quiero tener intimidad contigo!" Yo estaba adorando, pero me sentía vacía y sin emociones. Era un estado en el que me sentía condenada. Siempre he sabido la importancia de la intimidad, pero raras veces la he sentido. Yo estaba luchando y me estaba esforzando en aquella sesión de adoración. En medio de mi desesperación, el Señor susurró: "No puedes tener más intimidad conmigo de la que posees ahora mismo". Eso me tomó por sorpresa. Yo no sentía intimidad, sino solamente un vacío. ¿Qué significaba esto? Me reveló además que Su obra terminada en la cruz era el abrazo más profundo que pudiera Dios expresar a la humanidad. Dijo: "Tú estás en Mí, y Yo estoy en ti. Somos uno por la eternidad. No se puede tener más intimidad que esta".

Empecé inmediatamente a adorar desde una perspectiva distinta. En lugar de esperar tener intimidad, creí que la tenía. No se basaba en lo que sentía, sino que se basaba en que era verdad. El enemigo intentó lanzarme sus mentiras habituales: "Dios no te ama, y estás fallando en tu amor por Él. Él está defraudado contigo porque te falta intimidad. Mira a tus amigos. Ellos sí que saben tener intimidad pero tú no sabes. Tú estás fallando". Esta vez las acusaciones no me hicieron mella. Mi intimidad con el Señor no se basa en lo que siento, sino que se basa en la verdad. Seguí firme, y gané la batalla.

La batalla por la intimidad no es una lucha que se produzca solamente una vez. Es algo constante, y tenemos que saber cómo mantenernos firmes. El enemigo usará muchas medidas para distraernos: la condenación, el afán, la falta de concentración, las distracciones con las prioridades del tiempo y las inseguridades son algunas de ellas. Debemos aprender a luchar con todas estas cosas. Esta es la batalla por la intimidad.

A continuación hay algunas cosas prácticas que le pueden ayudar en la batalla: 

1.     Crea que Dios le ama y le valora, y que Él anhela profundamente la intimidad con usted.

2.     Crea que ha sido atraído a la intimidad a través de la obra completa de la cruz. Deje ir todo el afán, y crea que usted ya tiene una relación íntima. Descanse en esta verdad.

3.     Aparte un tiempo todos los días para adorarle a Él, para amarle, y para buscarle en fe. Marque este tiempo en su calendario diario como prioridad, y no permita que nada le distraiga.

4.     Si le vienen distracciones al adorar y participar en la intimidad, luche contra ellas y no se desanime. Al enemigo le encanta desanimar. Insista mientras descansa en la fe. El Señor honrará su esfuerzo. Incluso si pasa una hora entera luchando contra distracciones mentales, es mejor que no pasar tiempo con el Señor en absoluto. Él le recompensará. Siga batallando, alcanzará la victoria. Mantenga su vista en Jesucristo.

5.     Escribir en un diario ayuda a mantener la concentración. Tal vez quiera apuntar lo que le revela el Señor y también escribirle a Él cartas de amor. Puede meditar sobre estas cosas preciosas durante semanas, meses e incluso meses más tarde.

6.     More en la Palabra. Pase tiempo todos los días en las Escrituras, y deje que el Señor le hable desde Su corazón.

7.     Luche en lugares celestiales. Podemos luchar contra las estrategias del enemigo a través de la oración y la declaración de la Palabra. Esto gana la batalla en los lugares celestiales antes de que llegue a la tierra. Luche por la intimidad para sí mismo y para el resto del Cuerpo. Lo que siembre en los demás también cosechará.

8.     Busque oportunidades a lo largo del día para expresarle su amor al Señor. Mantenga esto como prioridad en su vida. A Él le encanta el amor de usted, es un regalo para Él. Exprese su amor tanto verbalmente como a través de la oración silenciosa a lo largo del día.

9.     Convierta la intimidad en su estilo de vida. Esto no es algo que se haga una hora al día, sino que es algo que se vive.

DECLARE LA GUERRA

Las escrituras proclaman en 2 Corintios 2:14: "Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento". ¡Tenemos la victoria garantizada! La batalla por la intimidad ya fue ganada para usted en Cristo. Tome el triunfo por fe, y no lo suelte. Declare la guerra a toda distracción que sea lanzada contra usted. El enemigo se arrepentirá de haberlo intentado. Ponga la búsqueda de la intimidad al principio de su lista de prioridades. Esta es su herencia en Cristo.

DIRECTRICES DE ORACIÓN

1)     Ore para que el Cuerpo de Cristo esté protegido del ataque del enemigo en el campo de la intimidad con el Señor.

2)     Ore por gracia (la influencia divina de Dios sobre el corazón) y para que el Cuerpo de Cristo esté protegido del ataque del enemigo sobre el tema de la intimidad con el Señor.

3)     Ore por su propia victoria.

4)     Crea en que se le dará un aumento de fe para la intimidad.

5)     Ore para que un espíritu de adoración llene al pueblo de Dios.

6)     Ore en contra de las distracciones.

7)     Pida al Señor victorias para Su Cuerpo en cuanto a la intimidad y la adoración.

8)     Ore para que los niños entren en intimidad con el Señor a una edad temprana (aún desde que son bebés).

9)     Ore por visitaciones poderosas y tangibles de la presencia de Dios para aquellos que lo buscan.

Yo estoy orando por la victoria de todos los que lean esto. La batalla por la intimidad ha sido ganada, y la victoria es suya para disfrutarla.

Que Dios bendiga a cada uno de ustedes.
Patricia King
http://www.extremeprophetic.com
patricia@extremeprophetic.com

Intimidad con Dios

Fuente imagen: http://cristianos.com/wp-content/uploads/2008/05/691-05-05-08-orando.jpg

Publicado el 11 diciembre, 2009 en Reflexiones. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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