La amargura, enemigo del desarrollo de los frutos del espíritu

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;

Porque de él mana la vida.

Proverbios 4:23

¿Qué es la amargura?

Es un sabor desagradable como la hiel o el reflujo que producen los ácidos gástricos que ocasionalmente eructamos y nos causan malestar. Es un estado que molesta el disfrute de nuestra vida. En otro sentido, la amargura son los sentimientos que desarrollamos hacia otros por supuestas o reales ofensas, discusiones o desacuerdos profundos. Es cuando no deseamos estar con alguien por algo que pasó entre nosotros en algún momento.

Se dice además que la amargura es una “angustia del alma”, es estar triste, desanimado, desesperado, decepcionado, sin esperanza. Es tener una profunda tristeza y resentimiento muy ligado a sentimientos hostiles e ira reprimida. La amargura también destruye los valores humanos y es un tipo de contaminante que hace palidecer la buena obra de Dios y de personas que hayan hecho en nosotros.

Lastimosamente se puede observar que este sentimiento negativo es en algunos casos parte del seno de la vida familiar y de la vida de personas con hábitos religiosos muy arraigados; denotando en individuos con doble moral que ante los ajenos manifiestan actitudes de amabilidad pero con los propios desencadenan conductas radicales inapropiadas

La Biblia nos enseña “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:31-32)

Jesús enseñó el deber de perdonar (Mateo 6:12), como reza la lectura de la oración modelo (El Padre Nuestro), mostró que era algo fundamental esperar respuesta cuando imploramos perdón en nuestra oraciones.

La “raíz de amargura” alude a una actitud de abandono deliberado de Dios que contamina al individuo y a todas aquellas personas que le rodean.

La “raíz de amargura” toma nuestro control cuando permitimos que los desacuerdos crezcan hasta volverse resentimiento, o cuando alimentamos rencores por heridas del pasado. La amargura trae consigo celos, disensiones e inmoralidad. (Gálatas 5:20-21)

Algunas causas de la amargura son:

• Ante la pérdida de algo o de alguien que se nos a quitado o hemos perdido.

• Ante situaciones que no podemos remediar.

• Heridas emocionales causadas por otras personas o situaciones

Signos de una persona con raíces de amargura:

• Queja y murmuración ante cualquier situación de la vida.

• Enojo, ira, negativismo, maledicencia.

• “Memoria fotográfica” de eventos desagradables: nombres de personas, palabras dichas, cosas hechas, manteniendo un registro de todo lo sucedido.

• Aislamiento, baja autoestima, búsqueda de conmiseración o auto conmiseración, se mantiene permanentemente a la defensiva.

¿Cómo nos liberamos de las raíces de amargura?

• Extrayendo lo bueno de toda situación adversa.

• Perdonar y pedir perdón (a Dios y a los hombres)

• Dejando de buscar la conmiseración.

• Aceptando la realidad.

• Confiando a Dios las situaciones que humanamente no podemos cambiar.

• Siendo agradecidos con Dios en todo tipo de situaciones que nos acontezcan, gratas y no tan gratas. La gratitud es una muestra auténtica de adoración.

Hebreos 12:15 nos dice: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”

De igual forma que una pequeña raíz crece hasta desarrollar un gran árbol, la amargura brota en nuestro corazón y opaca aun nuestro más profunda voluntad y testimonio de un siervo de Jesucristo.

Como seres humanos tenemos deseos naturales hacia el mal y no los podemos ignorar; sin embargo la Biblia nos enseña en Gálatas 5:24 que “…los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. El ignorar nuestros pecados o rehusar enfrentarlos revela que no hemos recibido el don del Espíritu que guía y transforma nuestra vida.

Por lo anterior podemos concluir que la amargura es un enemigo directo para el desarrollo de los frutos del Espíritu (Gálatas 5:22 -23) y para el crecimiento de una comunidad de fe basada en el modelo transformador de Jesús.

Referencias:

Biblia Reina Valera 1960
Biblia Diario Vivir
Biblia Plenitud
http://www.losnavegantes.net/CLARKFUND/clark-fundamentos27.html
http://lasgloriasdelreino.blogspot.com/2009/01/la-raiz-de-amargura.html

 

Publicado el 16 marzo, 2011 en Reflexiones. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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