Ideas irracionales que causan y sustentan la enfermedad mental

  • La idea que debemos ser amados, aprobados u admirados por otros en prácticamente cualquier actividad; en vez de amar y concentrarnos en nuestro propio respeto personal.

  • La idea de que debemos rechazar a las personas que cometen ciertos actos feos, perversos, pecami­nosos; en vez entender que ciertos actos son autodefensivos, enfermizos o antisociales, y que las personas que cometen estos actos requieren de ayuda.

  • La idea de que es horrible cuando las cosas no son como nos gustaría que fueran; en vez de conside­rar cómo podríamos cambiar o controlar las condiciones adversas de manera que puedan llegar a ser más satisfactorias.

  • La idea de que somos víctimas de factores externos, de otra gente y eventos extraños a nosotros; en vez de la idea de que el sufrimiento es causado en gran medida por el punto de vista que tomamos con respecto a condiciones desafortunadas.

  • La Idea de que hay cosas en la vida que no puedo o no estoy dispuesto a soportar, en vez de recono­cer que hay cosas inevitables en la vida, que si llegan a nosotros, tendremos que aceptar y aprender a sobrellevar.

  • La idea de que es mejor eludir que enfrentar las dificultades de la vida; en vez de la idea de que eso que llamamos “dejarlo así” o “no dejar que me afecte” es usualmente mucho más duro a largo plazo.

  • La idea de que siempre debemos ganar, ser competentes, inteligentes y exitosos en todos los aspec­tos; en vez de la idea de aceptarnos como criaturas bastante imperfectas, que tienen limitaciones, pero que pueden superar sus errores.

  • La idea de que si algo nos afectó considerablemente, permanecerá haciéndolo durante toda nuestra vida; en vez de la idea de que podemos aprender de nuestras experiencias pasadas sin estar extrema­damente atados o preocupados por ellas.

  • La idea de que debemos tener un control preciso y perfecto sobre las cosas; en vez de la idea de que el mundo está lleno de probabilidades y cambios, y que aun así, debemos disfrutar de la vida a pesar de estos “inconvenientes”.

  • La idea de que la felicidad es cuestión de suerte, de inercia o de un favor de Dios sin intervención de parte nuestra; en vez de la idea de que tendemos a ser felices cuando estamos vitalmente inmersos en actividades dirigidas a la madurez cristiana, la creatividad, la superación o cuando damos amor a los demás.

  • La idea de que no tenemos control sobre nuestras emociones y que no podemos evitar sentirnos alte­rados con respecto a las cosas de la vida; en vez de la idea de que poseemos un control real sobre nuestras emociones destructivas con el poder y la dirección del Espíritu.

Fuente: Pablo Chávez Figueroa, Taller sobre Psicología Pastoral, Iglesia Evangélica Amigos El Salvador, septiembre de 2011.

Publicado el 4 septiembre, 2011 en Desarrollo Personal, Salud y bienestar. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. bueno, gracias

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