Buscando el amor en lugares equivocados… La Carta de Claudia

Buscando materiales para mis talleres de desarrollo para jóvenes me encontre esta carta que no pude ignorar y se convirtio en motivo de reflexión en un congreso de jóvenes cristianos, dice asi:

Escrito por Claudia Ramos

Lunes, 09 de agosto de 2010 00:27 –

¿Qué diablos es el amor?… Siempre he buscado que alguien me ame, el día de hoy sé que ni siquiera he conseguido amarme a mi misma.

He visto como todos mis amigos se han enamorado y uno a uno me ha dejado atrás, todos han conocido a alguien especial que llena sus vidas y me han dejado atrás, ayer en la madrugada escuche a la persona que se supone que me ama diciéndole a sus amigos que nunca va a dejar que yo ni nadie se interponga en su amistad… ¿Por qué yo no puedo tener lo que todos tienen?

Pienso de repente que no soy tan valiosa, y también pienso seriamente en tratar mi trastorno de personalidad porque parece de pronto que todo esto que pienso solo es una parte de la realidad, pienso que tal vez mi cerebro me juega una mala pasada y que tal vez no estoy tan sola como siento, tal vez tampoco estoy tan vacía y pienso que tal vez existe alguna forma de ser feliz.   Yo solo quisiera un hombre que me amara, que pensara que yo soy esa persona especial que se merece ser amada, quiero a alguien que me defienda, me siento en este momento tan indefensa y atacada… quiero a alguien que me acepte como soy, pero también pienso que eso tendría que dármelo a mi misma, que tengo que comenzar por aceptarme yo tal cual soy… Ahora eso es inaceptable para mí.            Solo sé que a mis 29 años nunca he sentido que nadie me ame, me siento usada, a veces siento que los hombres me ven solo como una vagina, siento que ya no soy mas una mujer,  me siento  un receptáculo de un deseo carnal, y parece que solo puedo ser útil cuando tengo un pene adentro  y que  solo así merezco ser amada… solo soy un pedazo de mi… solo soy la amante, y también siento que eso es lo único que tengo para dar… Soy sexo y placer momentáneo, el demás tiempo pude que sea una carga insufrible, tanto que ni yo misma soporto el peso de alma.

El viernes conocí a Rosario… y hoy sé que ella es lo que tiene que ser una mujer, tiene en la frente la marca de la religión y de la decencia, el fruto prohibido, ella es lo que yo quisiera ser, una mujer entera, un perfecto tonal en palabras de Don Juan, se siente la energía adecuada, la sonrisa sincera, la mente clara y la belleza en su mirada limpia… Yo he sido una ramera, buscando el amor en lugares equivocados, con gente que esta demasiado herida, que solo quiere vengarse, he pagado mis errores, supongo que no soy digna de que amen.

Voy a buscar un psiquiatra, voy a buscar una terapia adecuada, voy a tratar de recuperar lo rescatable, tengo que encontrar resignación en algún lado, ya no quiero salir y buscar el amor, pues ya no creo mas en eso, supongo que estoy pagando el precio de mis errores, de mis pecados, de mi falta de valor y de autoestima, estoy pagando haber perdido el tiempo, estoy pagando haber amado tanto, estoy pagado el precio de mis 29 años, estoy pagando el precio de los excesos, del alcohol, esto es soledad.

Quiero curarme, quiero dejar este vacío, quiero dejar de lastimarme, quiero dejar sanar estas heridas, quiero dejar de sentirme sola y absurda, quiero volver a sentirme una mujer, quiero que alguien me ame por lo que soy como persona y no por lo que soy en la cama, quiero que alguien me ame a mi, porque alguna vez lo merecía… no ahora… pero hubo una época en la que merecía que alguien me amara y quiero volver a ser esa mujer, quiero volver a sentirme digna de cariño, voy a buscar ayuda… tiene que haber algo en este mundo que me pueda hacer feliz y tengo que encontrar el camino que me lleve ahí.

Buscando el amor en lugares equivocados

LuisRo

Texto bíblico: Jeremías 17:5  (NVI)

Así dice el SEÑOR: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre! ¡Maldito el que se apoya en su propia fuerza y aparta su corazón del SEÑOR!

Jeremías 17:9  (NVI) Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?

Cuando era niño me gustaba desarmar los carritos que me regalaban al poco tiempo después de haberlos estrenado, desarmaba cada parte hasta observar como era su interior y su funcionamiento, el problema era al tratar de encajar nuevamente cada pieza en su lugar; pocas veces lograba el objetivo, con suma frecuencia  me sobraban piezas o el juguete nunca mas volvería a funcionar como cuando estaba de paquete, finalmente lo desechaba  por algún tiempo y luego no me quedaba mas remedio que jugar con el juguete tal como lo había dejado, por el momento no habría oportunidad para tener otro. En otras ocasiones lo escondía o lo tiraba donde nadie lo encontrara, seguro de la reprimenda que tendría de mis padres, si se enteraban de mi actitud destructiva.

Ese juego ilustra perfectamente lo que muchas personas hacen con su vida. Dios te da una vida de paquete y nosotros insistimos en explorar a tal grado de alterar las funciones del fabricante. Después de una serie de ajustes y nuevas oportunidades, la vida volverá a funcionar pero no con el mismo ímpetu calidad original.

Quizá alguno de nosotros o nosotras tenemos un vacío, un hueco en nuestro corazón que tiene cierta forma (como las piezas del juguete extraviadas o dañadas) de tal manera que solamente puede ser llenado con un encaje perfecto. Todos normalmente anhelamos ser amados, y sentirnos realizados con una relación agradable y estable, pero ese amor y satisfacción deseados debe surgir de una  fuente para que garantice ese ajuste perfecto.

El problema  de nosotros los humanos es que buscamos llenar ese vacío de amor y placer, generalmente en los lugares equivocados.  tratamos de llenar ese vacío en el corazón con cosas que no encajan o se adaptan al “modelo original”, al final esto nos conduce a un conflicto o crisis de identidad.

El rey Salomón es un ejemplo clásico de una persona que buscó en todos los lugares equivocados. Aquel hombre que había pedido sabiduría de lo Alto, se convirtió en el ser humano más rico del planeta, haría mirar a Carlos Slim o Bill Gates como personas comunes y corrientes.

Salomón tenía a su disposición todo tipo de recursos, escribe en el libro de Eclesiastés 2:1 (NVI) Me dije entonces: «Vamos, pues, haré la prueba con los placeres y me daré la gran vida.» ¡Pero aun esto resultó un absurdo!

Literalmente Salomón experimentó todo “debajo del sol” para ver si algo podía llenar el vacío de su corazón: Bienes materiales, mujeres, dinero, poder político y religioso y mucho más.

Se sirvió los mejores banquetes y fiestas y sin embargo al final de su vida se dijo, Eclesiastés 1:14 (NVI) “Y he observado todo cuanto se hace en esta vida, y todo ello es absurdo, ¡es correr tras el viento!”

La experiencia anterior nos refleja la vida de una persona que aun “habiéndolo tenido todo” no pudo acomodar correctamente “las piezas de su vida” Es como intentar  encajar una pieza cuadrada en el agujero redondo, o una pieza del rompecabezas donde no corresponde.

Finalmente, este “sabio rey” hizo otra observación. Llegó a comprender que en lo más interno de su corazón, había un vacío que solamente puede llenarse con el amor sublime y perfecto de Dios  y solo Él. Ni siquiera otro ser humano o cosa que exista sobre la tierra.

Salomón asevera en Proverbios 5:18-19 (NVI) ¡Bendita sea tu fuente! ¡Goza con la esposa de tu juventud!  (19)  Es una gacela amorosa, es una cervatilla encantadora. ¡Que sus pechos te satisfagan siempre! ¡Que su amor te cautive todo el tiempo!   Salomón estaba en lo cierto, Nuestros corazones buscan el amor infalible. Un amor que no falle es la única pieza que encaja y satisface nuestros corazones y define nuestra identidad. Lastimosamente buscamos el amor perfecto en seres imperfectos como lo somos todos y todas.

Comprender la dimensión del amor de Cristo según 1Corintios 13 y la confianza que debemos tener nosotros como sus hijos  e hijas según Romanos 8:39, nos permite experimentar el amor infalible de Dios por cada uno de nosotros y nosotras.

Teniendo la vivencia de este amor tan grande, el sentirse verdaderamente amado y valorado nos permite desarrollar una autoestima adecuada, será improbable considerar una crisis de identidad; porque descubrirá su verdadero “yo interior”; Reconozcamos que somos hijos e hijas atesorados del Dios altísimo. Esa es nuestra verdadera identidad. Como podemos apreciar, nuestro corazón lleva la dimensión y la forma del corazón Dios, Ningún corazón es muy grande, ni tan pequeño, el corazón de Jesús es la respuesta y la medida perfecta, este se ajusta en  la vida de cada uno de nosotros y nosotras.

Jesucristo te ama y yo tambien.

Publicado el 5 agosto, 2012 en Desarrollo Personal, Motivacional, Reflexiones. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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