Sobreabundando en amor

Catalina de Siena (1347—1380)

 PRESENTACIÓN DEL AUTOR

Catalina di Giacomo di Benincasa nació en el distrito de Fontebranda de Siena, Italia, siendo la penúltima de 25 hijos. Catalina creció en el seno de una familia católica pobre pero devota, en una época de clases feudales y guerras religiosas. Cuando tenía 7 años, dedicó su virginidad a Dios, y a los 15 se cortó el cabello como repulsa a los esfuerzos de sus padres por verla casada. A los 18, se convirtió en una monja Dominica y empezó a vivir en la soledad y el silencio, saliendo de su habitación solamente para ir a misa.

A los 21, Catalina decidió regresar a su familia y pasó el resto de su vida ayudando a los pobres y sirviendo como enfermera en casas y hospitales. Aun cuando su fama se extendió desde pordioseros hasta Papas poderosos, consiguió mantener una profunda vida interior de silencio y devoción a Dios. Catalina fue llamada para dirimir disputas políticas y disturbios sociales hasta su muerte en 1380.

Una forma popular de escritura religiosa durante la Edad Media consistía en el uso de la metáfora para describir la vida espiritual. Escaleras, castillos y noches oscuras, todo había sido empleado para describir lo indescriptible. En el fragmento que sigue, Catalina adopta la metáfora de un “puente”, usándolo para describir la obra de Cristo y el camino al cielo. Es probable que algunos lectores modernos de mentalidad “literal” lo encuentren oscuro. Catalina escribió cosas que desafían a las palabras; por consiguiente, haríamos bien en leer sus obras con nuestra mente y nuestro corazón.

 FRAGMENTOS DE EL DIÁLOGO

1. El Puente

(Entonces, Dios el Eterno respondió a su alma): Quiero describirte el puente. Se extiende desde el cielo hasta la tierra en virtud de haberme unido con tu humanidad que formé con el barro de la tierra. Este puente tiene tres escalones. Dos de ellos fueron construidos por mi Hijo con la madera de la santísima cruz, y el tercero, aun cuando hubo probado la amargura de la bilis y el vinagre que le dieron a beber. Reconocerás en estos tres escalones tres fases espirituales.

 2. Los pies del afecto

El primer escalón representa a los pies que simbolizan los afectos. Porque así como los pies llevan al cuerpo, los afectos llevan al alma. Los pies clavados de mi hijo son un escalón por el que puedes ascender a su costado donde verás revelado lo más profundo de su corazón. Porque cuando el alma ha ascendido sobre los pies del afecto y examinado con los ojos de su mente el corazón abierto de mi hijo, comienza a sentir el amor de su propio corazón en su consumado e inexpresable amor. (Digo consumado porque no es para su propio bien que te ama; no puedes hacerle ningún bien ya que él es uno conmigo).

Entonces, el alma, viendo cuánto es amada, se llena hasta desbordarse con amor. Así, habiendo ascendido al segundo escalón, alcanza el tercero. Esta es su boca donde encuentra paz de la guerra terrible que ha librado debido a sus pecados.

 3. La divinidad amasada en el barro de la humanidad

En el primer escalón, levantando de la tierra los pies de sus afectos, se despojó del pecado. En el segundo, se vistió de amor para la virtud. Y en el tercero, saboreó la paz.

De modo que el puente tiene tres escalones, y puedes alcanzar el último subiendo los dos primeros. El último escalón es tan alto que las inundaciones de las aguas nunca pueden hundirlo, porque el veneno del pecado nunca tocó a mi hijo.

Pero aunque el puente ha sido levantado tan alto, todavía está unido a la tierra. ¿Sabes cuándo fue levantado? Cuando mi hijo fue levantado en el madero de la santísima cruz, él no separó su divinidad de la tierra humilde de su humanidad. Así que, aunque fue levantado tan alto, no fue separado de la tierra. De hecho, su divinidad está amasada en el barro de tu humanidad como un pan. Ni nadie pudo caminar en ese puente hasta que mi hijo fue levantado. Fue por esto que dijo: “Y yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo” (Juan 12:32).

 4. Atraídos por el amor

Cuando mi bondad vio que tú no podías ser atraído de ninguna otra manera, lo envié para que fuera levantado hasta el madero de la cruz. Hice de esa cruz un yunque donde este hijo de la humanidad pudiera ser forjado a martillo, como instrumento para liberar de la muerte a la humanidad y restaurarla a la vida de gracia. De esta manera, atrajo a todos a sí mismo: así demostró su indecible amor, y el corazón humano siempre es atraído por el amor. No podría mostrarte más grande amor que dando  su vida  por ti (Juan  15:13). Difícilmente puedes resistirte a ser atraído por el amor, a menos que neciamente rehúses ser atraído.

Dije que, habiendo sido levantado, atraería a todos a sí mismo. Esto es verdad de dos maneras: Primera, el corazón humano es atraído por el amor como dije, y con todos sus poderes: memoria, entendimiento y voluntad. Si estos tres poderes están armoniosamente unidos en mi nombre, todo lo demás que hagas, de hecho o intención, será atraído en paz en unión conmigo a través del movimiento del amor, porque toda voluntad será levantada en la busque

da del amor crucificado. De manera que mi verdad habló verazmente cuando dijo: “Y yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo”. Porque todo lo que haces será atraído a él cuando él atraiga tu corazón y sus poderes.

Lo que él dijo también es verdad en el sentido de que todo fue creado para tu uso, para servir a tus necesidades. Pero ustedes que tienen el don de la razón fueron creados no para sí mismos, sino para mí, para servirme con todo su corazón y todo su amor. Así que, cuando son atraídos a mí, todo es atraído junto con ustedes, porque todo fue hecho para ustedes. Era necesario, entonces, que este puente fuera levantado alto. Y tenía que tener escalones para que pudieran subirlo más fácilmente.

 5. Las piedras de la verdadera virtud

Este puente tiene muros de piedra para no dificultar el paso a los viajeros cuando llueve. ¿Sabes qué son estas piedras? Son las piedras de la virtud verdadera y sólida. Estas piedras, sin embargo, no se convirtieron en paredes antes de la pasión de mi hijo. Así, nadie podría llegar al destino final aunque caminara a través de la senda de la virtud. Porque el cielo no había sido abierto aún con la llave de la sangre de mi hijo, y la lluvia de la justicia no dejó que nadie la cruzara.

Pero después de que estas piedras fueron labradas en el cuerpo de la Palabra, mi manso hijo (te he dicho que él es el puente), las levantó hasta construir con ellas muros, afinando el mortero con su propia sangre. Es decir, su sangre fue mezclada con la argamasa de su divinidad en el fuerte calor de su amor ardiente.

Por mi poder las piedras de virtud fueron edificadas en muros sobre el fundamento de él mismo, porque toda virtud obtiene su vida de él, ni hay virtud que no sea probada en él. Así que nadie puede tener virtud alguna que da vida, sino de él, es decir, al seguir su ejemplo y enseñanza. El perfeccionó las virtudes y las plantó como piedras vivas incorporándolas hasta convertirlas en muros con su sangre. De manera que ahora todos los creyentes pueden caminar sin impedimento y sin miedo que amedrente bajo la lluvia de la justicia divina porque están guarnecidos por la misericordia que descendió del cielo a través de la encarnación de este hijo mío.

 6. La llave de su sangre

¿Y cómo fue abierto el cielo? Con la llave de su sangre. Así que, como ves, el puente tiene muros y un tejado de misericordia. Y la posada de la santa iglesia está allí para servir el pan de vida y la sangre para que los peregrinos que van de viaje, mis criaturas, no se agoten y desmayen en el camino. Por esto, mi amor ha ordenado que se administren la sangre y el cuerpo de mi hijo unigénito, que es totalmente Dios y totalmente humano.

Al final del puente está el portón (que, de hecho, es uno con el puente) que es la única manera en la que puedes entrar. Por esto dijo: “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). Y en otro lugar, mi verdad dijo: “Nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan

14:6).

 7. La luz que ninguna falsedad puede apagar

Te expliqué todo esto para que vieras el camino. Así que, cuando él dice: “Yo soy el camino”, él habla la verdad. Y te he mostrado ya que él es el camino con la imagen de un puente. Él dice que es la verdad, y ciertamente lo es, y cualquiera que lo sigue va por el camino de la verdad. Y él es la vida. Si sigues su verdad, tendrás la vida de la gracia y nunca morirás de hambre, porque la palabra misma se habrá convertido en tu comida.

Nunca te hundirás en la oscuridad, porque él es la luz que ninguna falsedad puede apagar. Sin duda, con su verdad confunde la mentira con que el diablo engañó a Eva. Esa mentira rompió el camino al cielo, pero la verdad lo reparó y lo cercó levantando un muro con su sangre.

Los que siguen este camino son hijos de la verdad porque siguen la verdad. Pasan por la puerta de la verdad y descubren que están en mí. Y yo soy uno con la puerta y el camino que son mi hijo, verdad eterna, un mar de paz. Pero los que se apartan de este camino, viajan río abajo, un camino no hecho de piedras, sino de agua. Y ya que no hay nada que contenga al agua, nadie puede cruzan sin ahogarse.

 8. Corriendo continuamente

Estos son los placeres y condiciones del mundo. Aquellos cuyo amor y deseo no están fundados en la roca, sino que están puestos sin orden en las personas y las cosas creadas aparte de mí (y éstos, como el agua, están corriendo continua mente), corren como sólo ellos lo saben hacer. Aunque a ellos les parece que son las cosas creadas que aman las que corren, mientras que ellos permanecen firmes, de hecho,’ son ellos los que corren continuamente a la muerte, que es su fin.

Les gustaría conservar sus vidas y las cosas que aman, y no disiparlas en la nada, pero no pueden. O bien la muerte les hace dejar todo atrás, o por mi decreto les son quitadas estas cosas creadas. Los tales siguen una mentira por ir en el camino de la falsedad. Son hijos del diablo, que es el padre de las mentiras (Juan 8:44).

 9. Cada amargura dulce, cada carga ligera

¡Cuán necios y ciegos son los que deciden cruzar por el agua cuando el camino ha sido construido para ellos! Este camino es de tal gozo para los que por él transitan que hace cada amargura dulce para ellos, y cada carga ligera. Aunque están en la oscuridad del cuerpo, encuentran luz; y aunque son mortales,  encuentran vida sin muerte. Porque a través del amor y la luz de la fe, gustan de la verdad eterna, con la promesa de refrigerio en recompensa por la fatiga que han soportado por mí. Su lengua nunca podrá decir, ni sus oídos oír, ni sus ojos ver el gozo que tienen los que viajan por este camino, porque aun en esta vida tienen alguna anticipación del bien que les ha sido preparado en la vida eterna. Ahora has oído y visto cómo es este puente. He tenido que decirte todo esto para explicarte a qué me refiero cuando digo que mi hijo unigénito es un puente, como lo ves que es, uniendo lo sublime con lo más bajo.

 PORCIÓN BÍBLICA: Juan 14:1-11

No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios; creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay. De otra manera, os lo hubiera dicho. Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si voy y os preparo lugar, vendré Otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo esté, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

Le dijo Tomás:

—Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo podemos saber el camino?

Jesús le dijo:

—Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me habéis conocido a mí, también conoceréis a mi Padre; y desde ahora le conocéis y le habéis visto.

Le dijo Felipe:

—Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

Jesús le dijo:

—Tanto tiempo he estado con vosotros, Felipe, ¿y no me has conocido? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo, pues, dices tú: “Muéstranos el Padre”? ¿No crees que yo soy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo; sino que el Padre que mora en mí hace sus obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creed por las mismas obras.

 PREGUNTAS PARA REFLEXIÓN

1.  Describa los tres escalones en sus propias palabras. ¿De cuántas maneras ha experimentado usted cualquiera de éstos?

2.  La cruz, para Catalina de Siena, es el puente entre Dios y la humanidad. ¿Cree Catalina de Siena que la cruz de Jesús es el único camino a Dios? ¿Cree usted que la cruz de Jesús el único camino? Explique.

3.  Si bien no podemos conseguir el cielo por los méritos de nuestras virtudes personales, éstas tienen valor en la vida cristiana una vez que han sido “afinadas por la sangre de Cristo” En el área de la conducta personal, ¿cómo ha cambiado su vida como resultado de su relación con la sangre salvadora de Cristo?

4. En la sección 6, Catalina de Siena nos ofrece una visión de la importancia de la iglesia en el viaje espiritual. ¿Qué papel juega? ¿De cuántas maneras su iglesia provee este beneficio a viajeros como usted?

5.  Catalina de Siena se esforzó por explicar la frase enigma de Jesús: “Yo soy el camino”. En la lectura bíblica anterior, Tomás le dice a Jesús que él tampoco entiende y le pide que le dé a conocer el “camino” a donde Jesús va. ¿Cómo responde Jesús? Si Catalina de Siena hubiera estado presente, ¿qué le habría dicho a Tomás para ayudarlo a entender?

 EJERCICIOS SUGERIDOS

1.  Medite en el corazón de Dios. Esta semana tome tiempo para considerar todo lo que usted significa para Dios. Disfruta de la luminosidad del amor interminable e incondicional que Dios tiene por usted.

2. Aunque no podamos “llegar al destino final” en la senda, de la virtud, es preciso que sean levantadas piedras sólidas de santidad en el puente para impedir que las lluvias destruyan nuestra senda. Esta semana haga de su meta construir un sólido fundamento para desarrollar un nuevo hábito de santidad.

3.  Catalina de Siena nos dice que Dios usa a su iglesia para darnos sustento a lo largo del camino. Esta semana, venga a adorar a Dios con el “estómago vacío”, anhelando recibir el alimento espiritual que Dios le tiene preparado por medio de su iglesia local.

4. Jesús dijo: “No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo0 (Juan 14:27). Cuando enfrente cualquier lucha esta semana o sienta alguna ansiedad, apóyese en Jesús por medio de la fe.

Confíe en que él sabe por lo que está pasando, y puede cuidar de usted más allá de sus expectativas.

 REFLEXIONES

Los ricos símbolos, metáforas y alegorías que Catalina de Siena emplea para escribir me resultan difíciles de oír, especializado como estoy en hermenéutica histórico/gramatical. Quizás usted también encontró difícil la lectura.

Sin embargo, con todos sus excesos,  hay algo bueno todavía. Dios le enseñó a ella su verdad en esta sencilla descripción de Cristo como puente 6ísobre aguas turbulentas”, para usar la letra de una canción del siglo XX. La puerta sobre el puente que proclama a Cristo como el único camino, los escalones que nos llevan más profundamente en la santificación, el muro de virtudes cuyo mortero está afinado con la sangre de Cristo, todo esto y más, son palabras de verdad y vida para nosotros. Así que, aunque reconozco, con toda mi herencia del período posterior a la Reforma, que debo esforzarme para oír sus palabras, puedo ver que con buena razón la Iglesia Católica Romana le concedió a Catalina de Siena el título de “Doctora de la Iglesia”.

 Richard J. Foster.

 Devocionales Clásicos, Foster & Smith, Ed. Mundo Hispano, Páginas 333-339

catherine_of_siena_writing

Publicado el 15 junio, 2013 en Iglesia, Reflexiones. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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