LAS FUENTES INTERNAS DE LA ORACIÓN

Douglas V. Steere (1901- 1995)

Presentación Del Autor:

Douglas Steere se educó en las universidades de Michigan, Harvard y Oxford en las primeras décadas del siglo XX. Brillante pensador, estudioso y autor habilidoso de muchos y excelentes libros devocionales. Steere ha pasado la mayor parte de su vida enseñando filosofía en la Universidad Haverford y es miembro de la Sociedad de Amigos (Cuáqueros).

Steere es uno de los pocos autores estadounidenses del siglo pasado que combina integridad académica y autenticidad espiritual. También mantiene un equilibrio delicado entre la contemplación (la vida interior) y la acción (la vida exterior). El y su esposa Dorothy han viajado en muchas misiones a Africa, Europa y Asia como miembros del American Friends Service Committee (Comité de servicios de los amigos estadounidenses).

El fragmento que sigue fue tomado del libro Prayer and Worship (Oración y adoración), publicado primero en 1938. Esta selección particular trata sobre el tema de la “oración de intercesión”; es decir, cuando se ora por la gente y/o los eventos. Según su estilo, Steere nos invita a comprometernos en esta obra tan importante de la oración, teniendo presente al mismo tiempo la necesidad de responder al llamado de Dios a través de la acción.

Fragmentos De Oración Y Adoración:

1. Los manantiales internos de la oración

La oración a favor de los demás es una forma de oración de petición que pone a prueba profundamente la fe de una generación individualista que ha perdido en gran medida su sentido  de comunidad interna. Sin embargo, en ningún momento llegamos a tocar de manera más vital los manantiales internos de la oración que aquí. Cuando llevamos ante Dios la vida de alguien, cuando la exponemos al amor de Dios, cuando oramos por la liberación de su somnolencia, por la rehabilitación de su salud interior, por el poder para deshacerse de un hábito destructivo, por la restauración de su relación libre y vital con los demás, por su fuerza para resistir la tentación, por su valor para continuar contra una severa oposición; sólo entonces nos damos cuenta de lo que significa tener parte en la obra de Dios, en su interés; sólo entonces los muros que nos separan de los demás son derribados y sentimos que en el fondo estamos juntos en una gran e íntima familia.

2. No hay mayor intimidad

No hay mayor intimidad con otro que la que se construye a través de levantarlo en oración. El vínculo firme que había entre John Frederic Oberlin y su congregación se ponía de manifiesto cada mañana en la hora que él dedicaba a la oración a favor de cada uno de sus feligreses. Se nos cuenta que cuando ellos pasaban por la casa de John Frederic a esta hora de la mañana lo hacían en silencio, porque sabían lo que estaba pasando allí.

Las Letters to His Friends (Cartas a sus amigos) de Forbes Robinson revelan el uso constante que éste hacía de esta forma de oración a favor de sus colegas de Cambridge. El comenta en una carta que si quisiera alcanzar a un amigo en necesidad, preferiría siempre 30 minutos de petición silenciosa que una hora de conversación con él.

3. El poder de la renovación

En cierta ocasión un incrédulo le pidió burlonamente a Catalina de Siena que orara por su alma. Ella oró por él de día y de noche hasta que el poder de la renovación lo desarmó poniéndolo de rodillas. Conozco a una muchacha japonesa cuyo padre estaba pasando por una serie de adversidades tan grandes que no pudo hacerles frente y lo llevaron a tomar el atajo del alcoholismo. Ella oró por él durante muchas horas hasta que llegó el tiempo en que se rindió. Dejó la bebida, puso su vida en las manos del amor Divino que había experimentado, y con la ayuda y el amor de su consagrada familia siguió un nuevo estilo de vida.

4. Tocando suavemente la playa de nuestra vida

No es cuestión de cambiar la mente de Dios, ejercer alguna influencia mágica o hechizar la vida de los demás. Antes de que empecemos a orar, podemos saber que el amor de Dios, que está activamente interesado en despertar cada vida y conducirla a su verdadero centro, ya está tocando suavemente la playa de esa vida. De ningún modo somos nosotros los que lo hacemos.

Esta clase de oración es sólo cooperación con el amor activo de Dios que sitia la vida, las nuevas áreas o alguna situación de la vida de otro. Si oras por algo fuera de lo que está de acuerdo con esa cooperación, es como si fueras en contra, y si permaneces en oración y eres sensible, comprenderás esto y serás llevado a revisarlo. En cada oración de petición, el que realmente ora debe estar preparado para humillarse.

5. Tú eres llamado

Puedes orar por liberación en alguna área de la vida de un amigo y encontrar que Dios te llama a poner en orden algo de tu propia vida que ha actuado como piedra de tropiezo para él. Puedes orar para que a tu amigo le sea dado valor para soportar ciertas penalidades y encontrar que eres llevado a preparar tu equipaje y unirte a él, o que debes entregar el dinero de tus gastos personales del próximo mes, o quizás el sueldo de una quincena o hasta de un mes para ayudar a su causa. En la oración de intercesión uno raramente termina donde empieza.

6. Pequeñas incitaciones, suaves susurros

Durante estas formas activas de trabajo en el silencio: en arrepentimiento, en santificación, en simplificación y refrigerio, en petición y en intercesión, frecuentemente, si somos sensibles y escuchamos, vienen visiones claras de cosas que tenemos que hacer. A menudo, vienen en esa espera silenciosa y receptiva después de que hemos expuesto nuestras necesidades y donde no hacemos nada sino esperar la dirección de Dios. De nuevo, éstas pueden venir durante el día y abrirse paso a su manera entre eventos que parecen no tener ninguna conexión con ellas.

Estas visiones son preciosas y hay que ponerles atención si es que queremos vivir en respuesta a lo que sentimos en la oración. Cuando estas ideas implican ajustes reales que resultan costosos para llevarlos a cabo, los Cuáqueros las han llamado inquietudes; sin embargo, a los Cuáqueros les hace falta una palabra para referirse a las pequeñas incitaciones, los suaves susurros que son igualmente tan importantes y que pueden representar inquietudes cuando se forman.

7. La libertad fundida de la persona

La “oración es incipiente acción”, y en ese crisol debe fundirse la libertad de la persona en oración. “Toma en cuenta la luz” se lee en una inscripción de un viejo reloj de sol. Ven bajo la santa obediencia.

Este es el lado sin forma en la vida de las relaciones, las cartas que hay que escribir, los amigos que hay que visitar, la jornada que hay que emprender, el sufrimiento al que hay que enfrentar con alimento, tiernos cuidados o compañerismo. Aquí está el mal social al que hay que resistir, el trozo de obra interpretativa que hay que emprender, la orden de “reconstruye mis iglesias”, el artículo que hay que escribir, el mal que hay que perdonar, el rencor que hay que dejar ir, la relación que hay que poner en orden, la disposición para servir a Dios en el interior por medio del pensamiento honrado y claro, y la negativa para hacer un trabajo mal hecho.

8. Establecido en el poder

Sin embargo, necesitamos más que insinuaciones. Necesitamos resistencia espiritual para llevarlas a cabo. Decía Isaac Penington: “Profesar la verdad, sin la vida y el poder, no es más que un lugar resbaladizo en el que los hombres pueden caer fácilmente”. El encomienda su propia práctica de orar, para que sea establecida con poder; y de esta manera poder llevar a cabo estas directrices. “Espero en él para que me dé la fuerza para cumplirlo”.

Aquí en el silencio, mientras esa fuerza se junta, es bueno enfrentar la dificultad que uno encontrará al llevar a cabo esta tarea. Aquí en el silencio está bien ver el carácter semi inflamable y único del puente que se desea quemar. Enfrentar la inercia, las resistencias, las sonrisas divertidas de los amigos; la frialdad y el deseo de comprensión, por parte de muchos que toman a mal que se les pida que pongan atención a la justicia social en la que están implicados, el estrangula- miento de las dudas de sus propias últimas horas. Dudas que llevaron a Teresa de Avila a decir: “Veo a pocas personas quienes no tienen demasiado entendimiento para todo lo que tienen que hacer”. Todo esto necesita ser enfrentado y vencido en el silencio.

9. La cadena preciosa de la influencia

Si ignoramos estas directrices, se envenenará la oración futura. Katherine Mansfield escribió; “Fui arriba e intenté orar pero no pude, porque no había hecho el trabajo”. Y si se ignoran, rompen la cadena preciosa de influencia que este acto puede poner en marcha. Cuando empiezas a orar te conviertes en un eslabón de esta cadena. Si fracasas, hay que esperar a otro. “¿Fuiste fiel? ¿Te rendiste?”.

No hay nada más grande que esta constante fidelidad. “El mundo continúa avanzando”, escribió Harold Gray, quien sirvió en Leavenworth una temporada durante la guerra por su objeción de conciencia, “porque al principio un hombre o unos pocos fueron leales a la luz que vieron, y porque vivieron por ella permitieron a otros ver”. La obediencia santa a estas visiones, las inquietudes que vienen y que persisten, y que están de acuerdo en cooperar con la manera de amar de Dios, no sólo que es el lado activo de la oración, sino que es la única preparación adecuada para la oración futura.

10. Amor que ve hacia atrás

No puede haber una vida completa de oración que no regrese al punto del que partió, la oración que es una respuesta al amor derramado y al interés con que Dios apremia a toda alma. Cuando esa respuesta a Dios es la más directa de todas, se llama adoración. Adoración es “amor que ve hacia atrás”. Porque en la oración de adoración, amamos a Dios por lo que es, por su mismo ser, por su gozo radiante.

La “religión es adoración”, era el comentario favorito de Friedrich von Hügel, aquel gran veterano de la oración. “La más fundamental necesidad, deber, honor y felicidad de los hombres no es la petición, ni siquiera la acción de gracias… sino la adoración”. La adoración no es tan sólo una etapa especial de la oración, si bien puede llegar a ser eso. Toda ver-dadera oración se proyecta a través de la adoración y forma el trasfondo de todo arrepentimiento, petición e intercesión genuinas.

En la adoración disfrutamos a Dios. No pedimos nada excepto estar cerca de él. No queremos nada excepto que él quiera darse a todos. De esta clase de oración viene el clamor: “¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!”. En la escuela de la adoración el alma aprende, porque el acercarse a cualquier otra meta puede dejarla inquieta.

PORCIÓN BÍBLICA: Deuteronomio 9:12-21

Y me dijo Jehovah: “Levántate, desciende pronto de aquí, porque tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido. Se han apartado rápidamente del camino que yo les mandé, y se han hecho una imagen de fundición”.

Jehovah me habló diciendo: “Yo he visto a este pueblo, y he aquí que es un pueblo de dura cerviz. Déjame que los destruya y borre su nombre de debajo del cielo, y de ti haré una nación más poderosa y numerosa que ellos.”

Di vuelta y descendí del monte que ardía en fuego, con las dos tablas del pacto en mis dos manos. Miré, y he aquí que habíais pecado contra Jehovah vuestro Dios. Os habíais hecho un becerro de fundición, apartándoos rápidamente del camino que Jehovah os había mandado. Entonces tomé las dos tablas, las arrojé de mis dos manos y las rompí delante de vuestros ojos.

Luego me postré delante de Jehovah, como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches. No comí pan ni bebí agua, a causa de todo vuestro pecado que habíais cometido haciendo lo malo ante los ojos de Jehovah, hasta enojarlo. Ciertamente tuve mucho miedo a causa del furor y de la ira con que Jehovah estaba tan enojado contra vosotros como para destruiros. Pero Jehovah me escuchó también esta vez.

Jehovah también se enojó tanto contra Aarón como para destruirlo. Y también oré por Aarón en aquella ocasión.

Yo tomé vuestro pecado, el becerro que habíais hecho, y lo quemé en el fuego. Lo desmenucé moliéndolo bien, hasta reducirlo a polvo, el cual arrojé a la quebrada que descendía del monte.

Preguntas Para La Reflexión

Las preguntas que siguen pueden emplearse para la discusión en el contexto de un grupo pequeño, o bien para la reflexión cotidiana individual.

1. Cuando un amigo viene a usted con un problema, qué es lo más probable que usted haga: ¿Orar por el amigo, ayudarlo, o una combinación de los dos?

2. Steere observa que cuando oramos por las personas que queremos, además de orar a su favor seremos guiados en muchas ocasiones a hacer algo por ellos. ¿Cómo sabe usted cuándo Dios quiere que haga algo más que orar por una persona?

3. Steere observa también que durante nuestros tiempos de oración, antes de ofrecer una oración de petición, seremos guiados a menudo a corregir algo en nuestra vida. ¿Cómo se compara esto con su propia experiencia?

4. Steere describe la obra de la oración como una “cooperación con el amor activo de Dios”. ¿Por qué es tan importante estar conscientes de esto?

5. En Deuteronomio 9:19, Moisés le dice al pueblo que fue su oración la que los salvó de la destrucción. ¿En qué casos ha llegado usted a estar consciente del poder de la oración para realizar cambios reales en situaciones particulares?

 Ejercicios Sugeridos

Los siguientes ejercicios pueden hacerse de manera individual, compartirse entre amigos o emplearse en el contexto de un grupo pequeño. Escoja uno o más de ellos:

1. Steere se refiere a la historia de John Fredéric Oberlin y cómo oraba cada mañana por los miembros de su iglesia. Si usted es un pastor, o aunque no lo sea, aparte un tiempo cada mañana para orar e interceder por los miembros de su iglesia.

2. Steere también relata las historias de Catalina de Siena y la joven japonesa, que oraron por diversas personas y vieron cambios dramáticos. Esta semana comprométase a orar por una persona que usted sabe que necesita experimentar el amor de Dios.

3. Escuche las “pequeñas incitaciones y los suaves susurros” de Dios durante su tiempo de oración. Esté abierto para que escuche lo que usted puede hacer en las situaciones por las que está orando.

4. Durante esta semana conviértase en una oración viviente al escribir una carta, al donar alimentos, al visitar al enfermo o al poner en orden una relación. Al hacerlo así, usted podría simplemente llegar a ser la respuesta a la oración de alguna persona.

Reflexiones

 Ninguna actividad humana nos introduce de manera más profunda en el corazón de Dios que la oración. Y ningún tipo de oración nos coloca más sólidamente en los asuntos de la vida humana que la oración intercesora. Así es como debe ser. El amor de Dios, por necesidad, nos lleva a amar al prójimo. No son dos mandamientos, sino uno.

 Cuando aprendemos a amar a la gente, a amarles verdaderamente, les queremos más de lo que podríamos dar les con nuestra fuerza, y eso nos conducirá aún más profundamente a orar por ellos. Lo contrario también es verdad: cuanto más oramos por la gente, más la amamos. Tenemos aquí una prueba penetrante de nuestra consagración: si no oramos por los demás, pero orar verdaderamente por ellos, ¿cómo podemos decir que los amamos?

 Richard J. Foster

Fuente: Devocionales Clásicos Richard J. Foster, James Bryan Smith, trad. José Septién, Ed. Mundo Hispano, Primera Edición 2004, Pags. 104-110

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Publicado el 8 diciembre, 2013 en Adoración y alabanza, Iglesia, Lectura Bíblica, Libros. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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