COMUNICACIÓN EFECTIVA

Salmos 5:1-3 RV60

Escucha, oh Jehová, mis palabras; Considera mi gemir.  Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré.  Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.

Uno de los dones más extraordinarios que Dios ha dado a los seres humanos es la habilidad de usar palabras, de comunicarse, y sobre todo comunicarse personalmente con él. El secreto de una relación íntima con Dios es orar a El puntualmente cada mañana. Por la mañana nuestras mentes están más libres de problemas y además podemos encomendar el día entero a Dios.

La comunicación regular es fundamental en cualquier relación y ciertamente es necesaria para tener una firme relación con Dios. Necesitamos comunicarnos con Dios diariamente.

¿Pasa un tiempo regular en oración y lectura de la Palabra de Dios?

Aprendamos a Escuchar a los demás (Escucha empática)

1. Demostremos interés en los puntos de vista ajenos: Cada cual es libre de tener su propia opinión, y eso implica que los demás pueden opinar diferente. Al escuchar a alguien, es mejor mantener la mente abierta, sometido el ego propio y los prejuicios a distancia, mientras se dirige la atención al interlocutor. Mostrar un interés genuino en lo que dice la otra persona indica automáticamente que se sabemos escuchar y vale la pena conversar con nosotros.

2. Concentración: Prestar atención a lo que la persona dice, en lugar de divagar. Una buena manera de lograr esto es interiorizar que cualquiera puede revelar una información importante que no debe pasarse por alto.

3. No interrumpamos innecesariamente: Se aprecia cuando uno es capaz de aportar argumentos o un punto de vista distinto a una conversación, pero siempre se debe dejar que la otra persona complete la idea que expone. No se trata solamente de que interrumpir a alguien es rudo, sino que afecta el hilo de pensamiento del hablante.

4. Prestemos atención al propio lenguaje corporal: Mucha de la comunicación se produce de forma no verbal. Por tanto, se necesita cuidar el lenguaje corporal mientras se escucha y mientras se habla. Es un indicador de cuán involucrados en la conversación estamos.

5. Desarrolle paciencia: No siempre resulta sencillo escuchar al interlocutor, y dejar que termine el contenido de lo que dice, porque puede parecer una tontería o ser una provocación. En esos casos, es mejor no juzgar prematuramente y esperar a que el hablante concluya. Y si al final continuamos pensando que su idea es errada, pues no tiene sentido desgastarse en discusiones innecesarias que probablemente no conducen a ninguna parte.

Fuente:

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Publicado el 24 abril, 2014 en Desarrollo Personal, Motivacional. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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