Sobre la multiforme crisis que vive El Salvador

Zacarías 4:6 (NTV) Entonces me dijo: —El SEÑOR dice a Zorobabel: “No es por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu, dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.

Convencido estoy que en nuestro mundo muchos piensan que para sobrevivir en medio del caos y la confusión se debe ser fuerte e inflexible, ser personas drásticas y si es necesario hasta rudas, para alcanzar la supervivencia, pero Dios habla de otra manera, El nos dice: “Es con el poder de mi Espíritu Santo”

Pretender confiar en nuestras fuerzas y capacidades, en nuestros socios estratégicos, en la comunidad internacional u otros, sin contar con Dios, será un error por omisión en esta otra guerra que vive nuestro país El Salvador.

La Biblia nos dice en el libro de Oseas “Le demostraré amor al pueblo (Judá), lo libraré de sus enemigos, no con armas y ejércitos, sino con mi poder como Señor su Dios (paráfrasis 1:7 NTV)

Todos y todas en El Salvador y en el mundo somo importantes para Dios, el quiere ser el primero en nuestra nación y en todas las naciones para resolver estos problemas, pero solos y por nuestra propia cuenta, seguramente nos esperan mas tiempos de dolor, crueldad e injusticia; un presagio de sangre y destrucción de un tesoro invaluable de toda nación, la gente en edad productiva y particularmente la juventud. Un futuro totalmente incierto para nuestros niños y niñas.

Busquemos el rostro del Altísimo, con humildad y sinceridad de corazón; la humillación delante de Dios no es una opción sino la única salida ante la crisis que agobia a nuestro país, oremos por nuestros gobernantes y los que están en eminencia (aunque no sean de nuestro agrado), para que Dios les de sabiduría y discernimiento; oremos por la iglesia de Jesucristo y por los no creyentes, para que juntos como pueblo y nación, busquemos las opciones no violentas para rescatar a El Salvador. Demostrar el amor de Dios no con palabras sino con acciones concretas que nos liberen de la opresión del pecado, del interés personal o individualismo, la usura, la corrupción y el desprecio de los más pobres y vulnerables en este sufrido y agobiado país; rogamos que no muera, la fe y la esperanza; la justicia y la razón y por sobre todo el amor.

Dios tenga misericordia de los salvadoreños, oremos y promulguemos no mas violencia en nuestra tierra cuscatleca.

Alegria, El Salvador

Alegria, El Salvador

Publicado el 25 agosto, 2015 en Iglesia, Pensamientos, Reflexiones. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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