Category: Familia


El orgullo ha sido visto por muchos como la raíz principal de todos los demás pecados, debido a la historia de Adán y Eva en el Edén. Ellos fueron tentados por la promesa de que podrían ser como Dios si comían del fruto prohibido.

En el mundo moderno, el orgullo tiene un estatus ambiguo porque es, o puede ser considerado como sinónimo de características de la personalidad tanto negativas como positivas. Puede significar respeto a uno mismo, confianza en sí, dignidad, o autoestima, pero también arrogancia, altivez, egotismo, vanidad, engreimiento. En este estudio nos referiremos al orgullo en su sentido negativo.

A la ausencia del orgullo se le conoce como humildad y modestia.

El orgullo es la estimación exagerada de uno mismo; es  vanidad.  Se  manifiesta en  una  actitud  de jactancia,  pavoneo,  arrogancia,  esnobismo,  exclusivismo, vanagloria, insolencia, placer por el daño hecho, ostentación, exaltación de sí, menosprecio por otros y negligencia hacia los demás.

 • Orgullo por su presentación personal, la cual tiene  que  ser  perfecta. Dicha  presentación  magnifica  e intensifica la impresión del yo. En los tiempos medievales, el problema estaba en los hombres que se engalanaban con ropas demasiado costosas y elaboradas, las cuales acentuaban el cuerpo masculino y su sexualidad física. Esta costumbre fue eliminada  por  la “Ética  Protestante  del Trabajo”  y  la Revolución  Francesa.  Fue  entonces  que  los  hombres empezaron a vestirse de forma sencilla y modesta, y la mujer se convirtió en el objeto de belleza.  El cuerpo del hombre dejó de ser considerado un objeto de belleza y deseo y la mujer recibió dicho honor.

 • Orgullo por el conocimiento.  Esto es animar la meritocracia, la aristocracia de los talentos.  La persona cree que ha alcanzado lo máximo, que su conocimiento es

superior al de todos los demás, y que no necesita escuchar las voces del pasado ni del presente, ni otras perspectivas. De esta manera, la educación se convierte en motivo de orgullo  y  sólo  escuchamos  a  quienes  consideramos estudiados.

 • Orgullo por la posición. A menudo las personas que llegan a ser directores o presidentes, obispos o jefes ejecutivos se ven a sí mismos como más importantes y más dignos de consideración que los demás. Aunque en círculos cristianos hablamos mucho sobre el concepto de liderazgo de servicio, muy a menudo la realidad es que el líder considera  a  los  demás  como  sus  siervos, en  vez  de considerarse siervo de ellos.

 • El orgullo por la raza o la nacionalidad.  Levanta su horrible cabeza en nuestros días, como lo ha hecho en el pasado.  Misioneros que se sienten superiores a aquellos a quienes  sirven; cristianos  cuya  identidad  como  zulus  o xhosas, hutus o tutsis, bosnios o serbios es más importante que su identidad como hijos de Dios.

 • Orgullo  por  las  posesiones. Las  riquezas determinan nuestro sentido de valor e importancia.

 • Orgullo por las realizaciones. El deseo de fama y de inmortalidad terrenal es un tipo de orgullo. Éste se ve al querer edificar monumentos que pervivan nuestra corta vida en la tierra; también se nota en el deseo de vivir después de la muerte por medio de nuestra progenie y nuestras obras o realizaciones, sean éstas buenas o malas. El personaje de Miguel de Cervantes, don Quijote, estaba

totalmente loco y la raíz de su locura era el deseo de dejar un nombre para los siglos posteriores, para que fuera recordado por las futuras generaciones.  Don Quijote no sólo quería sobrepasar a todos sus contemporáneos, sino a aquellos que vendrían después de él. Esta es la locura fruto del orgullo.

Podríamos añadir más características a la lista, pero bastan  éstas  para  observar  algunas  maneras  en  que podemos ser infectados por los asuntos pasajeros de este mundo y por sus poderes, en vez de ser llenos con el Espíritu de Dios. Repetimos el pecado de Adán y Eva al querer ser más de lo que Dios ha pretendido que seamos.

 Fuente: Tiempo y lugar para Dios, hacia el crecimiento espiritual, Centro por la excelencia en las organizaciones, Eastern University, vol. 3, mod 9

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Texto para reflexión

Mateo 18:6 (NVI)  Pero si alguien hace pecar a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una gran piedra de molino y lo hundieran en lo profundo del mar.

¿Que es un niño, una niña en la perspectiva cristiana?

Es una persona creada a imagen y semejanza de Dios, como un sujeto con valor y dignidad, ya que es el heredero del Reino de Dios por la gracias de Jesús. En él está la continuidad de la vida, como también es receptor del amor de Dios y la vida en abundancia, por su derecho a la gracia divina. En esta dimensión es la fuente de la esperanza. (Visión Mundial Chile)

Uno de los temas que más inquietan a los padres y madres de familia es el abuso sexual y cómo prevenirlo.

El abuso sexual o agresión sexual, se define como “cualquier contacto de naturaleza sexual entre un infante y un adolescente o adulto, con el fin de estimular o satisfacer la sexualidad del que lo está agrediendo. El abuso varía y puede ir desde mostrar pornografía, exhibir el cuerpo desnudo o semidesnudo, tocar el cuerpo del menor o hacer que éste toque el cuerpo de quien abusa, e incluso llegar al coito”.

Prevención:

La principal responsable en la formación y desarrollo de los niños es la familia y es ahí donde se sientan las bases para relacionarse con su entorno y valerse por sí mismos.

En ese contexto, la educación sexual inicia desde el primer contacto con el bebé, aun cuando no nos propongamos brindarla.

La prevención puede darse sólo cuando se habla de sexualidad con los hijos y se conoce el cuerpo.

El camino para iniciar la educación sexual de los más pequeños se da a través del respeto a su integridad física y emocional, lo que les ayuda a entender la importancia y el valor de sus cuerpos.

Los padres deben averiguar qué es lo que los hijos saben de sexualidad y qué es lo que quieren saber, de acuerdo con las diferentes etapas de su desarrollo.

El lenguaje que utilizamos para hablar de sexualidad debe ser natural, directo y sencillo.

En las primeras etapas sobran las largas explicaciones.

La idea central es que nadie tiene derecho a obligarlos a hacer algo que los incomode, les provoque miedo o les haga daño.

Que se recomienda frente al abuso sexual de un niño o una niña:

  • Creer lo que el niño dice.
  • No considerarlo culpable de lo ocurrido.
  • Aceptar los sentimientos encontrados del niño respecto al agresor.
  • Evitar cuestionar porque permitió el abuso.
  • Mantener la calma.
  • Animarlo a hablar pero no presionarlo.
  • Expresarle apoyo y afecto sin victimizarlo.
  • Buscar ayuda legal y profesional.

TEMAS PARA CONVERSAR Y PREVENIR EL ABUSO SEXUAL EN LOS NIÑOS

¿Cómo reaccionar si el niño revela que ha sido objeto de abusos sexuales?

Las consecuencias del abuso sexual serán menos graves si su actitud es comprensiva cuando el niño se confía. El niño víctima sufre toda una gama de emociones: tristeza, cólera, angustia o depresión.

Evite proyectar sus propios sentimientos sobre él, para no reforzar su traumatismo o su sentimiento de culpabilidad. Su niño quizá no está dispuesto, en el momento mismo, a hablarles del agresor o de las circunstancias de la agresión. Encontrará su equilibrio emotivo si lo apoyan sin acosarlo con preguntas.

Cuando los niños y niñas son víctimas de abusos sexuales, no lo dicen siempre con palabras. Pueden también manifestar que sufren por su cambio de comportamiento: ¡sepa observarlo!

Si le habla, créale y tranquilícelo: se sabe que un niño raramente miente cuando se queja de un abuso sexual.

Los siguientes temas de conversación pueden ser de gran ayuda, pero recuerde que no debe forzar al niño a conversar, lo que debe quedar en manos de un especialista.

Cuestionario y respuestas

Tema de conversación: EL ENGAÑO

Mensaje sugerido:

Hay personas que con tal de conseguir lo que quieren, son capaces de mentir. Por lo que es importante estar atento a este tipo de situaciones, preocupándote siempre de no hacer caso de lo que te diga un desconocido, aunque te hable de cosas que para ti sean conocidas, como datos de tu familia, amigos, colegio, etc.

Si es alguien que conoces porque lo ves frecuentemente cerca de tu casa o colegio, y te ofrece algo de interés, debes preguntar siempre a tus padres o a alguien de confianza que pueda asegurarse de que no te harán daño.

1. UN VECINO TE INVITA A SU CASA PARA MOSTRARTE UNOS PERRITOS RECIÉN NACIDOS.

A. Tú lo acompañas ya que te gustan mucho los perritos.

B. Tú no lo acompañas ya que no debes aceptar invitaciones si tus padres no lo saben.

C. Tú dudas si acompañarlo o no.

B. Tú no lo acompañas. Si un vecino te invita a su casa para mostrarte unos perritos u otra cosa que sea de tu interés, debes preguntarle a tus padres primero. Tú no sabes cuáles son las verdaderas intenciones de tu vecino.

2. UNA PERSONA QUE NO CONOCES TE VA A BUSCAR A LA SALIDA DEL COLEGIO DE PARTE DE TUS PAPÁS.

A. Le dices no a esa persona, ya que tus padres no te han dicho nada.

B. Te vas con esa persona.

C. Conversas con esa persona para ver si dice la verdad.

A. Le dices NO, te alejas de ahí y te acercas a otras personas. Tus padres seguramente nunca mandarían a un desconocido a buscarte al colegio sin avisarte. Por lo tanto, si un día ellos no llegan a la hora en que debían recogerte, lo mejor es buscar a un profesor o a otros padres para que esperen contigo.

3. UN SEÑOR TE DICE QUE ES DOCTOR Y QUE QUIERE EXAMINARTE.

A. Le dices que no, y le cuentas a alguien de confianza.

B. Tienes dudas de dejarlo que te examine.

C. Dejas que te examine.

A. Le dices que NO y le cuentas a alguien de confianza. Recuerda que los verdaderos doctores atienden en clínicas o consultas en los que generalmente hay bastantes personas. A estos lugares tú irás junto a tus padres o alguien de confianza que se asegure de que te examinará la persona indicada.

Tema de conversación: TU CUERPO TE PERTENECE

Mensaje sugerido:

Todos los niños y niñas tienen derechos que deben ser respetados por los adultos. Uno de tus derechos es decidir sobre tu cuerpo ya que tu cuerpo te pertenece. Nadie tiene el derecho a tocarte o mirarte si tu no quieres. Debes sentirte cómodo, seguro y feliz cuando alguien te acaricia o te mira con afecto.

Si te sientes incómodo o desconfías cuando alguien te pide que te desvistas para mirarte, tienes todo el derecho a decir NO y a contarle a alguien de confianza lo sucedido para que te proteja.

4. ALGUIEN TE PIDE QUE TE QUITES LA ROPA PARA MIRARTE.

A. Tú dices que bueno y te quitas la ropa.

B. Te sientes incómodo o incómoda y no sabes qué hacer.

C. Le dices que no y te vas, porque crees que eso no es bueno.

C. Le dices que NO y te vas. Tú no tienes por qué hacer lo que te pide un desconocido. Incluso si es conocido y tú crees que no está bien lo que te pide, debes decir no y alejarte de él o ella.

 

Tema de conversación: SECRETOS BUENOS Y SECRETOS MALOS

Mensaje sugerido:

Todos nosotros tenemos secretos que preferimos no contar a nadie y que forman parte de nuestra intimidad. Otras veces se los contamos sólo a nuestros mejores amigos. No está mal tener secretos, pero debes saber que hay algunos que no debemos guardar porque son malos secretos.

Para diferenciar un buen secreto de un mal secreto, debemos pensar en las consecuencias que puede tener el guardarlo. En ocasiones alguien hace algo que no está bien y nos pide que guardemos el secreto. Por ejemplo, alguien puede abusar sexualmente de un niño y le pide que no se lo cuente a nadie. En este caso o en cualquier caso de agresión, si guardamos el secreto y no le contamos a nadie lo que ha pasado, nadie podrá ayudarnos y nadie podrá evitar que nos vuelva a pasar. Guardar este secreto tiene malas consecuencias, por lo tanto es un mal secreto. Debemos contar lo ocurrido a un adulto de confianza para que evite que nos vuelva a pasar o que pueda pasarle a otros niños o niñas.

Los mayores pueden enseñar a los niños algunas cosas sobre sexualidad, pero si su verdadera intención es educar, entonces lo pueden hacer delante de todos y no necesitan guardar el secreto. Si un mayor te habla de sexo y te pide que guardes el secreto, entonces lo más probable es que esa persona no tenga buenas intenciones contigo.

5. UN NIÑO MÁS GRANDE TE HABLA DE SEXO Y TE PIDE NO CONTARLE A NADIE.

A. Te alejas de él, ya que si te pide no contarle a nadie puede ser malo.

B. Lo escuchas porque eso te interesa.

C. Te sientes incómodo pero prometes no contarle a nadie.

A. Te alejas de él. Cuando una persona te pide que guardes este tipo de secretos es porque no está bien lo que está haciendo y no quiere que nadie se entere.

Estos son malos secretos que no se deben guardar.

Tema de conversación: DECIR NO

Mensaje sugerido:

Todas las personas tenemos derecho a decir NO, aún cuando sea alguien mayor quien nos pide u ordena algo. Los mayores no tienen todos los derechos sobre los niños. Si nos piden que hagamos algo que no queremos hacer o que sabemos que no está bien hacerlo, entonces tenemos derecho a decir NO. Si no te atreves a decir NO porque tienes miedo que te hagan daño, intenta huir lo más pronto posible y buscar a alguien que te proteja o también puedes gritar y hacer mucho ruido para que alguien te escuche. Nadie te puede obligar a hacer algo que no quieres.

También hay situaciones en las que es difícil decir NO, sobre todo cuando es un familiar o un amigo quien nos pide algo, o porque no sabemos como dar una negativa o no queremos herir los sentimientos de los demás. Pero existen formas de decir NO sin herir a los otros, por ejemplo: “lo siento pero NO quiero hacerlo”; “NO, no creo que sea correcto”; “Lo siento pero NO me interesa”; “Prefiero NO hacerlo”; “NO, no me gusta hacer esto”.

Decir NO tiene ventajas como, por ejemplo, evitar que se aprovechen de nosotros, que los demás sepan cuáles son nuestros sentimientos y, por lo tanto, que no nos vuelvan a hacer esa petición.

¿De qué otra forma podemos decir NO?

6. ALGUIEN MÁS GRANDE QUE TÚ AMENAZA CON PEGARTE SI NO HACES LO QUE TE PIDE.

A. Le obedeces porque tienes miedo.

B. Corres y le cuentas a una persona en quien tienes confianza.

C. No sabes qué hacer y lloras.

B. Se lo cuentas a un adulto (tu profesor, tus padres o un familiar) para que te proteja y no te vuelva a ocurrir.

7. UN ADULTO QUIERE QUE TÚ LO MIRES SIN ROPA.

A. Te alejas y buscas a alguien para contarle.

B. Te sientes incómodo y no sabes qué hacer.

C: Te quedas mirándolo para que no se enoje.

A. Te alejas y buscas a alguien para contarle y pueda protegerte de esa persona.

Los adultos no siempre tienen la razón y también hacen cosas que no están bien.

Tema de conversación: PEDIR AYUDA

Mensaje sugerido:

Todos tenemos problemas. A veces los podemos solucionar solos o se los podemos contar a nuestros amigos, pero otras veces son tan grandes que sentimos que nadie puede ayudarnos o que los demás se van a preocupar demasiado por lo que nos está pasando. En estos casos, lo mejor es compartir nuestro problema con alguien de confianza que pueda ayudarnos.

Cuando los niños reciben alguna agresión, ya sea sexual o física, se sienten solos y muchas veces no acuden a nadie. Pero siempre habrá alguien que pueda escucharlos y protegerlos.

El recurso principal de un niño son sus padres, ellos son quienes deben protegerlo y ayudarlo. Pero si por alguna razón un niño no tiene padres, sus padres no le creen, o son ellos mismos quienes le hacen daño, entonces NO debe darse por vencido.

Un niño que no tiene padres o cuyos padres no le creen o no lo protegen, puede buscar a otros adultos de confianza y contárselo hasta encontrar a alguien que le crea. Puede ser alguien de la familia, un tío o tía, abuelito o abuelita, o también un profesor, un carabinero, un médico, un psicólogo, etc.

¿Cómo lo harías tú?

8. TE GUSTARÍA HABLAR DE ALGO QUE TE HAN HECHO, PERO TIENES MIEDO QUE NO TE CREAN.

A. Buscas hablar con alguien que te crea.

B. Decides no hablar con nadie.

C. Piensas que no te van a creer o se van a enojar.

A. Buscas hablar con alguien que te crea. Siempre encontrarás a alguien que te escuche, confíe en ti y te proteja.

Tema de conversación: SOBORNOS Y REGALOS

Mensaje sugerido:

Cuando una persona nos hace un regalo nos sentimos contentos ya que éstos son una muestra de afecto. Generalmente recibimos regalos de nuestros familiares y amigos en nuestro cumpleaños, en navidad, cuando nos portamos bien o tenemos buenas notas, cuando estamos enfermos, etc. Incluso, hay ocasiones en las que sin ser un día especial, alguien nos regala algo y nos hace sentir bien.

Sin embargo, a veces alguien nos da un regalo y nos pide algo a cambio, y esto es lo que llamamos soborno. Los regalos son buenos pero los sobornos NO, pues un regalo se hace incondicionalmente y sin pedir nada a cambio. Por esta razón debemos aprender a decir NO a los sobornos ya que nadie puede obligarnos a hacer algo que no queremos a través de sobornos.

¿Puedes nombrar otros ejemplos de soborno?

9. UNA PERSONA TE OFRECE UN REGALO SI LO DEJAS QUE TE TOQUE.

A. Tú aceptas ya que piensas que no tiene nada de malo.

B. Tú dices no, y buscas a alguien de confianza para contarle.

C. Tú conversas con él para ver si sus intenciones son buenas.

B. Le dices que NO aceptas el trato y se lo cuentas a un adulto. Las caricias no se compran, eso es un soborno. Tú decides a quien acaricias y cuando lo haces.

No tienes porqué hacer algo que no te apetece o crees que no está bien.

Tema de conversación: CARICIAS MALAS (PARTES PRIVADAS)

Mensaje sugerido:

Nuestro cuerpo puede avisarnos cuando algo nos incomoda. Si una persona nos toca de una forma que no corresponde o que nos hace sentir mal, nuestro cuerpo reacciona haciendo que nuestro corazón palpite más rápido, sentimos calor en la cara, a veces podemos temblar o sentir ganas de vomitar.

Esto ocurre generalmente cuando alguien toca nuestras partes privadas. Las partes privadas son las que están cubiertas por el traje de baño.

Si algo así te sucediera tú puedes:

•Decirle ¡basta, esto no me gusta!

• ¡Si me sigues molestando te voy a acusar a…!

•Gritar y hacer mucho ruido

•Tratar de huir del lugar

10. ALGUIEN QUE TÚ CONOCES COMIENZA A TOCARTE EN PARTES PRIVADAS Y TE DICE QUE NO SE LO CUENTES A NADIE.

A. Te dejas tocar ya que es alguien a quien conoces.

B. Te incomodas pero te dejas tocar porque dudas que esa persona te quiera hacer daño.

C. Te alejas y buscas alguien a quien contarle ya que piensas que nadie debe tocar tus partes privadas.

C. Tú te alejas y buscas a alguien a quien contarle. No importa que sea un familiar, un amigo o un desconocido. Tu cuerpo te pertenece y nadie debe hacerte cosas que te molesten. Tienes derecho a decirle NO a un adulto, aunque tú lo conozcas bien.

Tema de conversación: CULPA / AGRESOR

Mensaje sugerido:

Los adultos deben proteger a los niños, sin embargo, en ocasiones éstos pueden hacerles daño. A los adultos que abusan de los niños y niñas obligándoles a hacer cosas sexuales se les llama agresores sexuales. Estos adultos a veces son personas conocidas, familiares o amigos, y pueden ser hombres o mujeres, jóvenes o viejos.

Los adultos que abusan de los niños, pueden hacerlo obligándolos a través del uso de la fuerza o intentando engañarlos usando frases como: “no es nada malo”; “lo vamos a pasar muy bien”; “va a ser nuestro secreto”; “yo sé que esto a ti también te gusta”.

También pueden amenazarlos diciéndoles por ejemplo, “si no haces lo que te digo le haré daño a alguien que tú quieres”. O quizás los obliguen a no contarle a nadie a través de frases como: “si cuentas lo que pasa tu mamá te abandonará o se volverá loca”; “si cuentas nadie te va a creer”; “si cuentas todos creerán que es tu culpa”; “por tu culpa se destruirá la familia”.

Lo importante es que tengas claro que un niño NUNCA TIENE LA CULPA de las acciones de los adultos abusadores. Ellos son los únicos responsables de sus actos y deben aprender que lo que hacen no está bien. Si un niño es abusado por un adulto, tiene derecho a decir NO y a contarle a alguien para que lo proteja.

11. UN MIEMBRO DE TU FAMILIA TE HA HECHO ALGO Y TE DICE QUE NO LE CUENTES A NADIE PORQUE TE VAN A ECHAR LA CULPA.

A. No le cuentas a nadie para que no te echen la culpa.

B. Buscas a quien contarle lo sucedido ya que piensas que no es tu culpa.

C. No sabes qué hacer ya que te sientes un poco culpable.

B. Buscas a alguien a quien contarle lo sucedido. En estos casos siempre debes contarle lo ocurrido a un adulto de confianza (padres, profesor, familiar, vecino, etc.). Si te ocurriera esto, nunca sería culpa tuya y tampoco debes sentir vergüenza. La culpa es siempre del agresor.

Tema de conversación: JUEGOS SEXUALES

Mensaje sugerido:

Todos los niños tienen derecho a jugar, incluso los más grandes. Tanto niños como niñas pueden jugar con pelotas, muñecas, autos, legos, juegos de casa, juegos de salón, etc. Sin embargo hay juegos que no son apropiados para los niños porque afectan su desarrollo normal y pueden provocarles problemas en la vida adulta.

A estos juegos los llamamos juegos sexuales inapropiados, y son aquellos que se producen entre niños con bastante diferencia de edad, o entre niños de la misma edad pero que los mantienen ocupados gran parte del tiempo dejando de lado otros juegos que antes les gustaban o han llegado a extremos como desvestirse y tocarse las partes privadas.

Es importante que aprendamos a conocer nuestras partes privadas, para lo cual es necesario que de vez en cuando nos toquemos. Pero eso lo podemos hacer nosotros solamente, nadie tiene derecho a tocar nuestras partes privadas.

Cuando un niño de tu edad o mayor que tú, insiste en ver o acariciar tus partes privadas, aun sin tu consentimiento, es importante que lo hables con un adulto, pues lo niños que se comportan de ese modo, es decir, son muy insistentes respecto a temas y juegos sexuales, probablemente son o han sido víctimas de una situación abusiva de la que probablemente nunca han hablado, y si tú le cuentas a un adulto responsable, probablemente estarás ayudando a ese niño.

12. UN NIÑO MÁS GRANDE TE INVITA A JUGAR A DESVESTIRSE Y TOCARSE.

A. Le dices que no, te acercas a un adulto de confianza y le cuentas.

B. No quieres jugar a eso porque no te parece bien, sin embargo, te da miedo y terminas jugando con él.

C. Juegas con él ya que si es un juego no tiene nada de malo.

A. Le dices que no, te acercas a un adulto de confianza y le cuentas. Ese tipo de juegos no son adecuados y si un niño más grande que tú te invita a jugar de esa manera, es importante que le cuentes a alguien ya que él no está actuando bien y probablemente necesita ayuda.

Tema de conversación: CARICIAS BUENAS

Mensaje sugerido:

Cuando una persona nos hace cariño para demostrar su afecto, nos sentimos bien, seguros, felices y cómodos. Las caricias buenas generalmente las recibimos de parte de nuestros padres, familiares, profesores, amigos o amigas y algunos ejemplos de éstas son: un abrazo, un cariño en la cabeza, un beso en la frente, un golpe suavecito en la espalda, unas cosquillas, etc.

Si alguien te acaricia y te sientes bien, es bueno decir lo que sientes ya que así las personas te conocerán mejor y podrán complacerte con más frecuencia.

Los vínculos sanos o seguros, se caracterizan por una comunicación abierta y espontánea de necesidades, sentimientos y emociones. No tengas miedo de decir lo que sientes o de pedir algo que quieres, quien te aprecia agradecerá tu franqueza.

13. ALGUIEN QUE TÚ QUIERES MUCHO TE HACE CARIÑO Y ESO TE HACE SENTIR QUERIDO.

A. Estás contento.

B. Estás contento, pero no te atreves a decirlo.

C. Estás contento, lo dices, y es todavía mejor.

En esta pregunta las tres respuestas son correctas, pero es bueno que te atrevas a decir lo que sientes cuando estás contento o molesto, porque así las personas sabrán lo que te agrada o desagrada. Cuando alguien que nos quiere nos acaricia de una forma que nos gusta, nos sentimos contentos, podemos decirle que nos han gustado mucho esas caricias e incluso podemos devolverle el cariño.

Fuente:

Tomado de: Abuso sexual infantil. Cómo conversar con los niños, 1ª Edición, Ediciones de la Universidad Internacional SEK, Santiago de Chile 2006.

www.abusosexualinfantilno.org

Textos Bíblicos: NVI

Compilado por Arturo Menesses y editado por LuisRo como un aporte a los procesos de aprendizaje.

1.    Como dice la Biblia, honra a Dios en todo lo que haces. Busca en su presencia la motivación y fortaleza sobrenatural necesarios para prevalecer en el camino del aprendizaje y responder a su llamado para tu vida. Esto es lo más importante.

 2.    No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Planifica tiempo, te servirá para cumplir tus estándares de aprendizaje y enriquecer la vida de otros.

 3.    Concéntrate en la misión de “Construir una comunidad de aprendizaje”, evita el aislamiento y potencializa la sinergia de equipo a todo nivel, promueve la Calidad Educativa” para que esta sea de impacto.

 4.    Comparte con otros lo aprendido. En tu familia, tu iglesia, tu trabajo y en cada circunstancia que te sea posible.  Aprenderás más de esta manera y fortalecerás la credibilidad del proceso educativo.

 5.    Se una persona pro-activa para auto-monitorear y auto-evaluar tus avances y progresos. Como niño, adolescente, joven o adulto, no abdiques este derecho, permitiendo que alguien más lo haga por ti.

 6.    Participa con responsabilidad e integridad de los procesos de aprendizaje.

 7.    Analiza receptivamente las guías de estudio, clases, laboratorios u otros, con espíritu reflexivo. Pregunta cuando es necesario aclarar y explora alternativas de aplicación creativa para hacer realidad el aprendizaje.

 8.    Atrévete a soñar con una visión más allá de “obtener un diploma”. Transfórmate a ti mismo y facilita la transformación de tu ministerio para influenciar la sociedad hacia la construcción de un mundo mejor.

 9.     Toma en serio los aportes de tus compañeros, respeta la diversidad en todas las áreas y proporciona siempre una retroalimentación constructiva que contribuye a fortalecer el aprendizaje conjunto.

 10. Finalmente, recuerda que el fin último de Dios es que nadie se pierda, sino que todos procedan al aprendizaje. Aprovecha la oportunidad y se un testimonio vivo de mayordomía integral de la vida.

Este era un enorme árbol de manzanas al cual un niño amaba mucho. Todos los días jugaba a su alrededor, trepaba hasta el tope, comía sus frutos y tomaba la siesta bajo su sombra. El árbol también lo quería mucho.

Pasó el tiempo, el niño creció y no volvió a jugar alrededor del árbol. Un día regresó y escuchó que este le decía con cierta tristeza:

-¿Vienes a jugar conmigo?

Pero el muchacho contestó:

-Ya no soy el niño de antes que juega alrededor de los árboles. Ahora quiero tener juguetes, y necesito dinero para comprarlos.

-Lo siento – dijo el árbol -. No tengo dinero, pero te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas; así podrás comprar tus juguetes.

El muchacho tomó las manzanas obtuvo el dinero y se sintió feliz. También el árbol fue feliz, pero el muchacho no volvió. Tiempo después, cuando regresó, el árbol le preguntó:

-¿Vienes a jugar conmigo?

-No tengo tiempo para jugar; debo trabajar para mi familia y necesito una casa para mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?

-Lo siento -repuso el árbol-. No tengo una casa, pero puedes cortar mis ramas y construir tu casa.

El hombre cortó todas las ramas del árbol, que se sintió feliz, y no volvió. Cierto día de un cálido verano, regresó. El árbol estaba encantado.

-¿Vienes a jugar conmigo? -le preguntó.

-Me siento triste, estoy volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar, ¿puedes dármelo?

El árbol contestó:

-Usa mi tronco para construir uno; así podrás navegar y serás feliz.

El hombre cortó el tronco, construyó su bote y se fue a navegar por un largo tiempo. Regresó después de muchos años y el árbol le dijo:

-Lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte, ni siquiera manzanas.

El hombre replicó:

-No tengo dientes para morder ni fuerzas para escalar, ya estoy viejo.

Entonces el árbol, llorando, le dijo:

-Realmente no puedo darte nada. Lo único que me queda son mis raíces muertas.

Y el hombre contestó:

-No necesito mucho ahora, sólo un lugar para reposar. Estoy cansado después de tantos años…

-Bueno -dijo el árbol-, las viejas raíces de un árbol son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa.

El hombre se sentó junto al árbol y este, alegre y risueño, dejó caer algunas lágrimas.

Esta es la historia de cada uno de nosotros, el árbol son nuestros padres. De niños, los amamos y jugamos con ellos. Cuando crecemos los dejamos solos; regresamos a ellos cuando los necesitamos, o cuando estamos en problemas. No importa lo que sea, siempre están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices. Usted puede pensar que el muchacho es cruel con el árbol, pero ¿no es así como tratamos a veces a nuestros padres?

Colaboración: Anabella Ramos

Carta de una madre de familia después de leer con su hijo el libro de

Efesios 5:21- 33 ; 6:1-9 bajo el tema “Someteos los unos a los otros”

en el seno de la familia.

 

Antecedente:

Durante el mes de mayo del 2011, los niños y niñas de tercer ciclo del CEA fueron desafiados a compartir esta porción de la Biblia con sus padres y madres de familia, así como también con sus hermanos y hermanas y todas aquellas personas que habitan bajo el mismo techo, producto de ese trabajo de investigación en el seño de la vida familiar, surge esta carta en uno de los documentos de los estudiantes de octavo grado, esta madrecita nos comparte su punto de vista de lo que debe ser sometimiento de los unos a los otros en el seño familiar.

La nota dice así:

Todas las personas somos creadas por Dios y El nos hizo a su imagen y semejanza; Dios es amor y por lo tanto, nos manda a que nosotros amemos a nuestro prójimo como El nos ama.

Debemos leer y meditar en la Palabra de Dios para que no seamos engañados por falsos profetas y tenemos que aprender cada día a vivir en paz y hacer el bien a todos y todas; por que si bien es cierto que vivimos tiempos muy malos, no por eso vamos a hacer lo malo, debemos cada día aprender de nuestros errores para enmendarlos y ser mejores personas.

Pienso que cuando uno se casa, se casa para toda la vida y tiene que compartir todo con su esposo; alegrías, tristezas, tribulaciones, etc. Una como mujer debe ser de ayuda para su esposo y ser fiel en todos los sentidos, siendo una buena administradora, consejera, doctora y sobre todo un buen ejemplo para toda la familia.

En una relación de familia debe haber una buena comunicación, para que no haya malos entendidos y no se lastime a nadie.

Con relación a nuestros hijos, siento que debemos amarlos, pero también saber corregirlos cuando se equivocan; si bien es cierto que ellos y ellas nos deben obediencia pero nosotros como sus padres y madres debemos inculcarles valores desde pequeños, para que cuando sean grandes no busquen los malos caminos; pienso que la clave esta en mantener una buena relación con nuestro Señor Jesucristo y comunicar a su debido tiempo algo que nos incomode de algún miembro de la familia para que todos y todas vivamos en paz y armonía.

CdM

 

“Someteos los unos a los otros por reverencia a Cristo”

Efesios 5:21 (DHH)

El cartero le entregó el telegrama y mientras Roberto le daba las gracias y empezaba a leerlo, no podía evitar que su cara mostrara una expresión de sorpresa más que de dolor.

Eran unas palabras breves y precisas: “Tu padre falleció. Lo sepultaremos mañana a las 18 horas. Mamá”

Roberto se quedó como estaba, de pie y mirando al vacío.

No sintió dolor, ni derramó ninguna lágrima, era como si hubiera muerto un extraño.

¿Por qué no sentía nada por la muerte de su padre?

Con un torbellino de pensamientos confusos en su mente, avisó a su esposa y emprendió viaje hacia la casa de sus padres. Mientras viajaba en silencio sus pensamientos pasaban por su mente a toda velocidad.

No tenía deseos de ir al funeral, sólo lo hacía para acompañar a su madre y tratar de aliviar su tristeza.

Ella sabía que padre e hijo no se llevaban bien, desde aquel día de lluvia en que una serie de acusaciones mutuas, obligó a Roberto a irse para no volver nunca más.

Pasaron los años y Roberto vivía cómodamente. Se había casado y formado una familia, pero sólo se acordaba de su madre para su cumpleaños o alguna festividad.

A su padre sin embrago lo había borrado de su mente. Desde aquel fatídico día jamás lo vio ni habló con él. Jamás pudo superar el odio que sentía hacia él.

En el velatorio se encontró con pocas personas. En un rincón del salón vio a su madre pálida, débil. Se notaba que había sufrido mucho. Tal vez porque siempre deseó que las cosas terminaran de otra manera.

Cuando vio a su hijo, lo abrazó mientras lloraba silenciosamente, fue como si de pronto hubiera perdido toda esperanza.

Después, Roberto vio el cuerpo sereno de su padre. Estaba envuelto por un manto de rosas rojas, como las que al padre le gustaba cultivar. Pero de los ojos de Roberto no cayó una sola lágrima, su corazón herido no se lo permitía.

Se quedó con su madre hasta la noche, la besó y le prometió que regresaría con sus hijos y su esposa para que los conociera.

Ahora, por fin podría volver a su casa, porque aquella persona que tanto había odiado, ya no estaba en este mundo. Era el fin de la humillación, de las críticas, de los consejos ácidos de un sabelotodo. Por fin podría reinar esa paz que siempre quiso experimentar.

En el momento de la despedida la madre le colocó algo pequeño y rectangular en la mano

-Hace mucho tiempo podrías haberlo recibido, le dijo. Pero, sólo después de que él murió lo encontré entre sus cosas más importantes.

Roberto no le dio mucha importancia y emprendió el viaje de regreso. Unos minutos después de haber comenzado el viaje, se acordó y quiso averiguar de qué se trataba lo que le había entregado su madre.

Después de desenvolverlo con cuidado vio un pequeño cuaderno de tapa roja.

Era un libro viejo y sus páginas habían quedado amarillentas por el paso de los años y al abrirlo pudo leer en su primera página algo que había escrito su padre:

• Hoy nació Roberto, pesó casi cuatro kilos. ¡Es mi primer hijo, estoy muy feliz y mi corazón salta de alegría!

El relato continuó apasionando a Roberto, que con un nudo en la garganta, seguía leyendo:

• Hoy, mi hijo fue por primera vez a la escuela. Es todo un hombrecito. Cuando lo vi con el uniforme, me emocioné tanto que no pude contener las lágrimas. Le pido a Dios que lo guarde y le de sabiduría para ser un hombre de bien.

La emoción de Roberto iba en aumento y el dolor de su corazón cada vez era más intenso, mientras por su mente comenzaban a resurgir imágenes del pasado.

• Roberto me pidió una bicicleta, mi salario no es suficiente, pero él se la merece porque es muy estudioso y dedicado.

• Así que pedí un préstamo y se la compré. Espero poder pagarlo con las horas extras.

• La vida de mi hijo será diferente a la mía, yo no pude estudiar. Desde niño me vi obligado a ayudar a mi padre, pero deseo con todo mi corazón que mi hijo no sufra ni padezca situaciones como las que yo viví.

Roberto no podía creer lo que estaba leyendo, era como si un mar de dolor inundara su conciencia. Vinieron a su mente los recuerdos de su adolescencia, como se quejaba a su padre por no tener bicicleta como sus amigos… y continuó leyendo.

• Es muy duro para un padre tener que castigar a su hijo, sé que me odiará por esto, pero es la forma en que creo debo educarlo para su propio bien.

• Fue así como aprendí a ser un hombre honrado y esa es la única forma en que soy capaz de educarlo.

Roberto cerró los ojos y recordó la noche cuando por causa de una fiesta en su juventud hubiera podido ir a la cárcel. De hecho todos sus amigos pasaron la noche allí. Sólo lo evitó, el que su padre, precisamente esa noche, no le permitió ir al baile con sus amigos.

También recordó otra oportunidad en la que no le concedió permiso para salir. Esa vez el auto en el que debía haber estado, chocó y quedó totalmente destrozado contra un árbol. Le parecía casi oír las sirenas y el llanto de toda la ciudad mientras sus cuatro amigos eran llevados al cementerio.

Las páginas se sucedían con todo tipo de anotaciones, llenas de respuestas que revelaban en silencio, la tristeza de un padre que lo había amado tanto.

Por fin llegó a la última página y leyó:

Son las tres de la mañana, ¿Dios, qué hice mal para que mi hijo me odie tanto?

¿Por qué soy considerado culpable, si no hice nada de malo, solo intenté educarlo para que fuera un hombre de bien?

Mi Dios, no permitas que esta injusticia me atormente para siempre.

Te pido perdón si no he sido el padre que él merecía tener y deseo de todo corazón que me comprenda y me perdone.

Estas fueron las últimas palabras de un hombre que, aunque nadie le había enseñado, a su manera intentó ser el mejor padre.

El mundo quizás podía verle como demasiado duro o intransigente, pero en lo más íntimo de su ser había un hombre tierno y lleno del amor de Dios, que nunca supo como expresarlo ni a su propia familia.

La aurora rompía el cielo y un nuevo día comenzaba, Roberto cerró el cuaderno, se bajó en la primera estación y regresó de nuevo hacia donde habían vivido sus padres.

Regresó quizás deseoso de que todo hubiera sido un mal sueño, de poder encontrar a su padre con vida y pedirle perdón por todo el mal que le hizo, pero no…

Gritó frente a su tumba, hubiera querido poder abrazarlo, pero solo encontró un profundo silencio.

Destrozado, fue a ver a su madre. Antes de entrar en la casa vio una rosa roja en el jardín; acarició sus pétalos y recordó como su padre las cuidaba con tanto amor. Esta fue la manera de encontrar paz en su corazón, ya que mientras acariciaba esa rosa, sintió como si acariciara las manos de su padre y descargara su dolor para siempre. Calmado ya, con voz suave se dirigió a su padre muerto: “Si Dios me mandara a elegir, no quisiera tener otro padre que no fueras tú. Gracias por tanto amor y perdóname por haber sido tan ciego”

Esta lección le hizo reflexionar, ya que él también era padre y se dio cuenta de que no estaba dando lo mejor de si, ya que las ocupaciones, los problemas y el stress, habían creado un silencio entre él y sus hijos.

A partir de ahora, decidió que su vida cambiaría radicalmente y que se compraría un cuaderno de tapa roja para poder anotar cada una de las historias que a partir de ese momento sucedieran en su familia.

“La adolescencia y la juventud son los únicos problemas que sólo se solucionan con el tiempo”

Enviado por Rosa Lidia Zelaya

¿De qué sirve brindar a los hijos todos los caprichos, si no les brindamos una verdadera familia?

S. Biffi

 “Y la hija del faraón le dijo: —Llévate a este niño y críamelo. Yo te pagaré por hacerlo. Fue así como la madre del niño se lo llevó y lo crió”

Éxodo 2:9

Estas   palabras   fueron    dichas  por  la  hija  de       Faraón  a  Jocabed,  madre  de Moisés. Era el tiempo en que Faraón ordenó que los hebreos echaran los hijos varones recién nacidos en el Nilo,  al  poco tiempo de nacer el bebé, sus  padres  se  vieron obligados  a  esconderlo  en  una arquilla de juncos a la orilla del río Nilo.

Estando allí, fue encontrado por la hija de Faraón. Su llanto infantil la movió a compasión que decidió no sólo rescatarlo de las aguas del rio Nilo, sino educarlo como si fuera su propia madre. Miriam, la hermana de Moisés, quien había observado todo sin ser vista, se acercó ahora como alguien que desconocía las circunstancias que habían ocasionado que el niño estuviera en ese lugar.

Al escuchar la decisión de la princesa, Miriam ofrece conseguir una mujer hebrea para que cuidara del niño hasta que tuviese la edad suficiente para aparecer en la corte de Faraón su padre. Este ofrecimiento fue aceptado, por lo que Miriam fue y llamó a Jocabed (su verdadera madre) a quien la princesa le encomendó el niño con las palabras de Éxodo 2:9: “… Llévate a este niño y críamelo. Yo te pagaré”, en definitiva, la frase anterior, demuestra la soberanía de Dios en todo lo que sucede en esta vida.

De igual forma, Dios se dirige a nosotros, padres y madres de familia, y nos dice en su santa Palabra: “Lleva este niño y edúcalo para mí, y yo te lo pagaré”. Dios paga muy bien lo que pide. Trabajar para Dios es la mejor empresa y la más grande seguridad de todo creyente.

¿Qué se requiere para educar a los hijos para Dios?

 Paso 1: Tener conciencia y una convicción sincera, de que nuestros hijos son en verdad propiedad de Él. Dios nos encarga su cuidado por un tiempo, con el propósito de formarlos en el Temor de Dios y en los Principios Bíblicos.

A pesar de lo cuidadoso que seamos para educar a nuestros hijos, no podemos decir que los educamos para Dios a menos que creamos que son de Él, porque si creemos que son exclusivamente nuestros los educaremos para nosotros mismos y no para Él.

Saber que son de Él es entender que Dios tiene el derecho soberano de hacer con ellos lo que quiere y de quitárnoslos cuando Él así lo disponga.

Que  son  de  nuestro Creador  y  que  posee  Él  este  derecho,  es  evidente  según innumerables pasajes de las Sagradas Escrituras. Éstas nos dicen que Dios es el que forma nuestro cuerpo y es el Padre de nuestro espíritu, que todos

somos sus hijos, y que, en consecuencia, no somos nuestros, sino de Él. También nos aseguran que tal como es de Él el alma del padre y la madre,
de Él es el alma de los hijos. Dios reprendió y amenazó varias veces a los
judíos porque sacrificaban los hijos de Él en el fuego de Moloc (Ezequiel 16:20-21).

A pesar de lo claro y explícito que son estos textos bíblicos, son pocos los padres que parecen comprenderlo. Son pocos los que parecen sentir y actuar como si tuvieran conciencia de que ellos y los suyos son propiedad absoluta de Dios, que ellos son meramente padres temporales de sus hijos, y que, en todo lo que hacen para ellos, debieran estar reflejada la voluntad de Dios para nuestros hijos e hijas.

Es evidente que los padres tenemos que sentir esto antes de poder criar a nuestros hijos para Dios, porque ¿cómo podemos educar a nuestros hijos para un ser cuya existencia no conocen, cuyo derecho a ellos no reconocen y cuyo carácter no aman?

Paso 2: Educar a los hijos para Dios significa dedicarlos, entregarlos o consagrarlos para Él eternamente.

Al decir, dedicarlos a Él, estamos diciendo que reconocemos

que  consideramos  a  nuestros  hijos  enteramente  de  Dios  y  que  los
entregamos sin reservas a Él para este tiempo y la eternidad. Si nos
negamos a dárselos a Dios, no podemos decir que los educamos para Él.

Ana le pidió con gran suplica un hijo a Dios y lo dedicó por completo para Él. “… mira lo triste que estoy. ¡Acuérdate de mí! No me olvides. Si me concedes un hijo, te lo entregaré a ti. Será un nazareo: no beberá vino ni bebidas embriagantes, y nunca se cortará el cabello». (I Samuel 1:11).

Paso 3: Si educamos a nuestros hijos para Dios, tenemos que hacer todo lo que hacemos por ellos basados en motivaciones correctas. La única motivación que las Escrituras consideran correcta es hacerlo para la gloria de Dios y tener un anhelo devoto de promoverla.

Nuestros hijos pueden alcanzar muchos logros pero si no apuntan para la Gloria de Dios, todo es vanidad. Lo que no apunta para Dios termina en nuestra propia gloria.

Ana dedicó a su hijo Samuel por completo para la Gloria de Dios. Oré por este hijo, y el Señor contestó mi oración, dándomelo. Ahora se lo entrego al Señor, y él servirá al Señor toda su vida. Entonces Ana dejó ahí al niño y adoró al Señor”

(1 Samuel 1:27-28).

Glorificar a Dios debería ser la principal motivación en la formación integral de nuestros hijos. Si actuamos únicamente basados en nuestro afecto paternal y maternal, estamos emulando un comportamiento muy natural como el de los animales por sus crías, muchos de los cuales aman a éstas no con menor pasión y  están  listos  para  enfrentar  peligros,  esfuerzos  y sufrimientos para promover la supervivencia de sus pequeñuelos, ¿no estaremos actuando en esa dimensión?

El cuidado y la educación de nuestros hijos e hijas, por más insignificantes nos parezca, debe realizarse considerando dar Gloria y honra a Dios. Cuando así se hace, la educación en casa se convierte en un poderoso instrumento para la edificación del Reino de Dios.

Paso 4: si hemos de educar a nuestros hijos para Dios, debemos educarlos para su servicio.

Los pasos anteriores mencionados se refieren a nosotros mismos y nuestras motivaciones; el servicio nos invita a compartir los dones y talentos que Dios nos ha dotado; en tal sentido, debemos instruir y preparar a nuestros hijos para el servicio de Dios, tenemos que estudiar diligente y amorosamente su Palabra para asegurarnos de lo que Dios requiere de nuestros pequeños y pequeñas.

La oración frecuente pidiendo la asistencia del Espíritu Santo es fundamental en la educación integral de nuestros hijos e hijas y para el desempeño de relaciones armoniosas dentro del seno familiar.  La vida espiritual de nuestros chicos da inicio en el hogar y se cultiva con el ejemplo de una vida devocional consistente en donde es fundamental el testimonio (ejemplo) de nosotros como padres y madres y continúa edificándose en la comunidad de fe; es decir en la Iglesia.

La educación en el hogar, es el camino correcto para la formación de hombres y mujeres temeroso de Dios, respetuosos y obedientes a sus padres y ciudadanos ejemplares que modelan valores e influencian y transforman vidas según el modelo de Jesús.

Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

 Proverbios 22:6

Recursos de apoyo:

  •   Educando para Dios, Iglesia Cristiana Verdad Viviente, sept. 2010.
  •    Biblia NVI
  •    Biblia Reina Valera 1960
  •   Biblia PDT Palabra de Dios para todos.

A mi madre le decían loca, pero no era loca, era profesora. Hablaba diferente. Decía: “Los ojos sirven para escuchar”.

Yo tenía diez años de edad. Un niño no comprende el lenguaje vertical y pensaba que quizá mi madre era loca. Cierta vez me armé de valor y le pregunté: ¿Con qué miramos? Mi madre me respondió: “Con el corazón”.

Cuando mi madre se levantaba de buen humor cantaba: “Hoy me he puesto mi vestido de veinte años”. Yo sabía que no tenía veinte años y la miraba, nada más. ¿Qué puede hacer un niño, sino escuchar?

 Si mi madre estaba triste decía estar vestida de niebla. “Hoy tengo ochenta años” -dijo-, cuando desaprobé un curso. Al fin pude terminar la educación primaria. El día de la clausura llegó tarde. Se disculpó diciendo: “Hijito, me demoré porque estuve buscando mi vestido de Primera Comunión, ¿No ves mi vestido de Primera Comunión? Miré a mi madre y no estaba vestida de Primera Comunión.

Después tuvo ese accidente fatal. Me llamó a su lado, cogió fuerte mis manos y dijo: “No tengas pena, la muerte no es para siempre”. Pensé: mi madre no se da cuenta de lo que habla. Si uno muere es para siempre. Era niño y no entendía sus palabras. Ahora tengo cincuenta años y recién comprendo sus enseñanzas. Sí, madre. Podemos tener 20 años y al día siguiente ochenta. Todo depende de nuestro estado de ánimo. Los ojos sirven para escuchar porque debemos mirar con atención a quien nos habla.

 Para conocer la realidad esencial de una persona, tenemos que mirarla con el corazón. La muerte no es para siempre, sólo muere lo que se olvida y a mi madre la recuerdo porque la quiero. Ahora -en sueños platicamos- nos reímos de su método de enseñanza. Aprendí a mirar con el corazón.

 Una noche me dijo: “He notado que te molestas si tus amigos te dicen loco y eso no está bien. Es natural que el hijo de una loca sea loco”. Entonces -por primera vez- repliqué a mi madre y le dije: Madre, te equivocas, no siempre el hijo de una loca tiene que ser loco; a veces es poeta. Por eso puedo decir con orgullo: A mi madre le decían loca, pero no era loca, era profesora. Me enseñó a descubrir la vida después de la muerte.

Max Dextre

Abril de 1936 – Marzo de 1998

Periodista peruano

Después de un largo y duro día en el trabajo, mi mamá puso un plato de salchichas y pan tostado muy quemado frente a mi padre

Recuerdo estar esperando ver si alguien notaba… sin embargo, aunque mi padre lo notó, alcanzó un pan tostado, sonrió a mi madre y me preguntó cómo me había ido en la escuela.

No recuerdo lo que le contesté, pero si recuerdo verlo untándole mantequilla y mermelada al pan tostado y comérselo.

Cuando me levanté de la mesa esa noche, recuerdo haber oído a mi madre pedir disculpas a mi padre por los panes tostados muy quemados.

Nunca voy a olvidar lo que le dijo: “Cariño no te preocupes, a veces me gustan los panes tostados bien quemados”

Más tarde esa noche, fui a dar el beso de las buenas noches a mi padre y le pregunté si a él le gustaban los panes tostados bien quemados.

Él me abrazó y dijo: “Tu mamá tuvo un día muy duro en el trabajo, está muy cansada y además – Un pan tostado un poco quemado no le hace daño a nadie…”

Moraleja:

La vida está llena de cosas imperfectas y gente imperfecta, aprender a aceptar los defectos y decidir celebrar cada una de las diferencias de los demás, es una de las cosas más importantes para crear una relación sana y duradera.

Un pan tostado quemado no va a romper un corazón.

La comprensión y la tolerancia es la base de cualquier relación, ya sea de pareja, de padres a hijos, de amistad, laboral, etc.

Se más amable de lo necesario, porque toda la gente que conocemos en este momento, está librando algún tipo de batalla.

Todos tenemos problemas y todos estamos aprendiendo a vivir.

Colaboración: Lidia de Cardoza

Hijos sicarios

Nos quedamos sorprendidos, cuando se da cuenta en periódicos o radio, que el sicario no superaba los 18 años, cuando los cuerpos de los 3 o 4 ejecutados, correspondían a adolescentes de hasta 14 años de edad.

Frente a lo anterior, el Psiquiatra dominicano César Mella, hizo publicar el siguiente trabajo, que creo que a todos los  que somos padres, o seremos abuelos algún día, nos debe interesar; el texto que me llegó suscrito por el doctor Mella, es el siguiente: Yo me preguntaría y plantaría la siguiente pregunta: ¿cómo eduqué o estoy educando a mis hijos? ¿Qué valores inculco o inculqué a mis hijos?


A los jóvenes de este siglo hay que llamarlos varias veces en la mañana para llevarlos a la escuela y, digo llevarlos porque no tienen que tomar el camión o caminar larguísimas distancias para llegar a ella. Se levantan generalmente irritados porque se acuestan muy tarde, viendo televisión por cable, jugando playstation, hablando o enviando mensajes por teléfono o chateando por Internet.

No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos en poner un dedo en nada que tenga que ver con arreglar algo en el hogar. Tienen los juegos y equipos digitales más modernos del mercado, Ipod, blackberry y computadora no pueden faltar, como tampoco el pago por su actualización. Hoy los hijos, muchas veces sin merecerlo, presumen el celular más novedoso, el nextel más costoso, la Lap top más equipada. Nada les costó. Si se descomponen, para eso estamos, no faltaba más, hay que pagar la reparación, a la brevedad y sin chistar.

Idolatran amigos y a falsos personajes de realitys de mtv. ¡Ah! pero viven encontrándole defectos a los padres, a quienes acusan a diario de que sus ideas y métodos están pasados de moda. Se cierran automáticamente a quien les hable de moral, honor y  buenas costumbres, y mucho menos de religión. Lo consideran aburrido. Ya saben todo y, lo que no ¡Lo consultan en internet!

Nos asombramos, porque los sicarios cobran cuotas sin trabajar por ellas, cuando a nuestros hijos los acostumbramos a darles todo, incluso su cuota semanal o mensual sin que verdaderamente trabajen por ella, y todavía se quejan ah! porque eso no me alcanza! Si son estudiantes, siempre inventan trabajos de equipo o paseos de campo, que lo menos que uno sospecha, es que regresarán con un embarazo, o, habiendo probado éxtasis, coca,  marihuana o cuando mínimo alcoholizados. Y cuando les exiges lo más mínimo en el hogar o en la escuela, lejos de ser agradecidos te contestan, con desfachatez: yo no pedí nacer, es tu obligación mantenerme o quien les manda andar de calientes.

 

Definitivamente estamos mal, pues la tasa de que hagan su vida independiente se aleja cada vez más, pues aún graduados y con trabajo, hay que seguirlos manteniendo, pagándoles deudas, servicios y hasta los partos de sus hijos.

Con lo anterior, me refiero a un estudio que indica que este problema es mayor en chicos de la sociedad de clase media o media alta (o de capas medias urbanas) que bien pudieran estar entre los 14 y los 28 años, si es correcto 28 años o más ¿lo pueden creer? y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos constituyen un verdadero dolor de cabeza.
Entonces, ¿en qué estamos fallando?

 

Yo sé, dirán que los tiempos y las oportunidades son diferentes, pues para los nacidos en los años cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado era levantarse de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que ayudar a limpiar la casa; no se frustraban por no tener vehículo, andaban a pie a donde fuera, siempre lustraban sus zapatos, los estudiantes no se avergonzaban de no tener trabajos gerenciales o ejecutivos, aceptaban trabajos como limpiabotas y repartidores de diarios.

 

Lo que le pasó a nuestras generaciones, es que elaboramos una famosa frase que no dio resultado y mandó todo al diablo: ¡Yo no quiero que mis hijos pasen, los trabajos y carencias que yo pasé!

 

Nuestros hijos no conocen la verdadera escasez, el hambre. Se criaron en la cultura del desperdicio: agua, comida, luz, ropa, dinero.  Muchos de los nuestros hijos, a los 10 años ya habían ido a Disneyworld mínimo dos veces, cuando nosotros a los 20 si bien nos iba conocíamos la Ciudad de México, con su hoy vetusto y atiborrado Metro. El dame y el cómprame, siempre fue generosamente complacido convirtiendo a nuestros hijos en habitantes de una pensión, con sirviente (a) y todo incluido, que después intentamos que funcionara como hogar.

 

Es alarmante el índice de divorcios que se está generando, van a la conquista de su pareja y vuelven al hogar, sólo unos meses más tarde, divorciados porque la cosa no funcionó; ninguno de los dos quiere servir al otro en su nueva vida. Como nunca batallaron en la pensión con sirviente incluido, en la que se les convirtió el hogar paterno, a las primeras carencias en el propio, avientan el paquete y regresan a la casa para que, mamá y papá continúen resolviéndoles la vida.

 

Este mensaje es para los que tienen hijos y que pueden todavía moldearlos, edúquenlos con principios y responsabilidades. Háganles el hábito del ser agradecidos.  Háganles el hábito de saber ganarse el dinero con honestidad, la comida, la ropa, el costo de la estancia en la casa en la cual no aportan para el pago de servicios. Háganles saber lo que cuesta cada plato de comida, cada recibo de luz, agua, renta. Háganles sentir en su casa, cómo se comportarían ustedes en casa ajena cuando van de visita.

 

Por ese domingo o cuota semanal o mensual, edúquenlos en la cultura de la correspondencia y el agradecimiento. Que los sábados o domingos laven el carro, ayuden a limpiar la casa, NO SU CUARTO, esa debe ser obligación de siempre sin pago de por medio. Háganles la costumbre de limpiar sus zapatos, de que paguen simbólicamente, por todo lo que gratuitamente reciben, implántenles la ideología de ameritar una especie de beca escolar que ustedes pagan, y  por la que ellos no pagan ni un centavo, eso puede generar una relación en sus mentes trabajo=bienestar. Que entiendan que asistir a la escuela, es un compromiso con la vida, que no es ningún mérito asistir a ella. De la responsabilidad con que cumplan ese compromiso, dependerá su calidad de vida futura.

 

Todos los niños deben desde temprano aprender a lavar, planchar y cocinar, para que entiendan la economía doméstica en tiempos que podrían ser más difíciles. Cuida lo que ven y ves con ellos en la televisión, y evita caer en el vicio social llamado telenovelas, los videojuegos violentos, la moda excesiva y toda la electrónica de la comunicación, que han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó. Cuando ocupes corregirlos, aconséjalos, platica con ellos, no los ofendas, no los reprendas en público. Si lo haces, nunca lo olvidarán. Nunca te lo perdonarán.

 

Estamos comprometidos a revisar los resultados, si fuimos muy permisivos, o sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las empleadas domésticas y en un medio ambiente cada vez más deformante.

Ojalá que este mensaje llegue a los que tienen la oportunidad de cambiar o hacer algo al respecto. Ya los abuelos pagaron. Nosotros estamos pagando con sangre la transición. Que cada quien tome lo que la corresponda. Que haga lo que pueda y quiera. Recuerda que para que triunfe el mal, solo se necesita que la gente buena lo permita… Saludos.

 

Alfonso Espinosa

 

Material cortesía de: Lidia de Cardoza.

 

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